Lo que JAZZMADRID enseña al sector eventos

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Los festivales no compiten, sino que se complementan
JAZZMADRID tiene muy buena relación con los demás festivales temáticos de la ciudad, lo que acentúa su influencia más allá de su programación oficial. El festival de Ciudad Lineal y Jazz en los distritos son ejemplos de eventos que gravitan alrededor de JAZZMADRID, funcionando como festivales de barrio (ya sabes: los eventos que exploran zonas menos saturadas, ayudan a la diversificación geográfica, son tendencia). Este año, el nuevo ciclo Impulso (Cultura Inquieta) ha ayudado también a articular el contexto del jazz en Madrid en colaboración con el Café Berlín y el Club Tempo donde han llevado a algunos de los artistas habituales de JAZZMADRID. La colaboración indirecta no solo contribuye a la formación de un ecosistema más amplio, sino que consolida una escena cultural potente.
JAZZMADRID multiplica los momentos y espacios donde vivir la música
El recinto único ya no es moda, por eso, el festival colabora con sus tres sedes principales: el Centro Cultural de la Villa Fernán Gómez, CentroCentro, y Contemporánea Condeduque. Desde el punto de vista del asistente, el festival se convierte en un puzle cuyas piezas tiene que desbloquear poco a poco, un escenario múltiple en el que tú eliges cuando y dónde participar. Desde el punto de vista del organizador, esta manera de “repartir” el evento reduce la saturación de públicos, contribuye a la capacidad de elección de la audiencia y refuerza la relación entre la ciudad y el mensaje que se quiere transmitir.

Además de sus sedes oficiales, el evento cuenta con la colaboración de otros espacios como las salas Villanos y Clamores, o los teatros Pavón, Albéniz y Barceló. Con todo esto, el festival no está únicamente centralizado en la ciudad de Madrid: estos dos meses de JAZZ se extienden a parte de la Comunidad (Las Rozas, San Fernando de Henares, Parla, Galapagar, Pozuelo de Alarcón y Majadahonda).

Extender el evento, una manera de evitar el cansancio y de multiplicar oportunidades de disfrute
El festival no es solo música, las actividades paralelas como encuentros o charlas se incorporan a la atmósfera e impactan culturalmente. En un festival tan largo y plural (aunque tenga una temática muy marcada) el dato inmediato importa menos que el posicionamiento que al final crea esa presencia continua.
El cansancio del público en un festival de tres días de duración es mayor que en un catálogo tan repartido; al segmentar experiencias se crean múltiples recuerdos en lugar de uno muy intenso. La clave está en hacer del asistente un participante recurrente en tu ciclo de eventos.

La mezcla de disciplinas culturales
La cultura es una sinergia constante, por eso, JAZZMADRID agregó a su programación una actividad para los amantes de la literatura y el jazz en la Biblioteca Nacional. En esta conferencia se analizaron las influencias de ambos ámbitos culturales: la Generación Beat estadounidense y el jazz de la época.
Un festival es un evento cultural por excelencia, pero JAZZMADRID nos deja aquí una enseñanza que podemos incorporar para ser más “multieventos”. La mezcla de disciplinas culturales contribuye a la riqueza de toda programación experiencial.








