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Lindt amplía la gama Chocolate Dubai con un lanzamiento experiencial en Madrid 

Lindt amplía la gama Chocolate Dubai con un lanzamiento experiencial en Madrid 

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¿Cuánto dura una moda? El chocolate Dubái sigue conquistando Internet y nuestros antojos, acumulando visualizaciones, recetas virales y listas de espera. Lo que empezó como un capricho estético y exótico ha logrado algo más difícil, mantenerse en conversación y evolucionar. En ese tránsito entre tendencia y categoría es donde las marcas juegan su papel, intentando transformar el deseo digital en experiencia real.

Del fenómeno chocolate viral al posicionamiento premium 

En este contexto, Lindt ha vuelto a activar su universo Dubai Style Chocolate en España y Portugal con una nueva propuesta que amplía la gama y refuerza su posicionamiento premium. El lanzamiento, desarrollado por la agencia Atrevia, se presentó en Madrid en un entorno que ya marcaba intenciones desde el primer momento. El Palacio de Santoña, en plena calle Huertas, acogió una velada pensada para traducir el producto en experiencia. 

La novedad llegaba en dos versiones. Chocolate negro con un 70 por ciento de cacao, más intenso y elegante, y chocolate blanco, más sedoso y envolvente. Ambos comparten un rasgo diferencial que explica parte del fenómeno. Un relleno de pistacho que alcanza el 45 por ciento y una textura crujiente gracias a la masa kadayif, una combinación que conecta con tendencias globales y con una estética muy reconocible en redes. 

Una cena donde el concepto se viste 

Pero más allá del producto, el evento apostó por un concepto claro y fácil de leer. Blanco o negro. Los 22 invitados acudieron siguiendo este código, acompañados por alguien vestido en el color opuesto. Una decisión sencilla que, sin embargo, convertía la cena en una escena visual coherente, casi performativa, donde cada detalle reforzaba la narrativa. 

La propuesta gastronómica de Lindt siguió la misma lógica cromática. Platos en blanco, negro y verde, este último como guiño directo al pistacho, construyendo una experiencia que no solo se degustaba, también se observaba. Tras la cena, una dinámica invitaba a los asistentes a descubrir si su perfil encajaba más con el universo white o dark, trasladando el storytelling del producto al terreno personal. 

Del impacto digital al recuerdo físico 

El cierre llegó de la mano del maestro chocolatero David Pallás, que transformó el momento final en un espectáculo en directo. Cada asistente recibió una tableta Lindt personalizada, un gesto que añadía valor emocional y reforzaba el recuerdo de marca. 

En términos de impacto, la acción superó los 1,8 millones de impresiones y alcanzó a más de 1,5 millones de personas únicas. Pero más allá de las cifras, la pregunta que sobrevuela es otra. Si el chocolate Dubái era solo una tendencia pasajera o si, como parece apuntar Lindt, estamos ante una categoría que ha sabido traducir el deseo digital en una experiencia tangible. 

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