
Compartir noticia
Escuchar
La presión presupuestaria. Este año, como vimos en el estudio de mercado, toca pelear por los presupuestos. De un lado, los costes han subido y (por lo menos los hoteleros) subirán más este año. De otro, las empresas son máquinas de ahorrar y de repetir que “este año hacemos un poco más que el año pasado pero con menos presupuesto”. Un ritual que puede cansar (y que parece absurdo en un contexto inflacionario) pero que es realidad absoluta. Resultado: nos espera un año de muchos eventos pero de mucha pelea presupuestaria.
¿Cómo se ha vuelto tan omnipresente el “este año hacemos un poco más pero con menos presupuesto”?
…, que nos provoca muchos dolores de cabeza. Aquí llega el ciclo de la pobreza: si te obsesionas por salir del paso, se vuelve difícil pensar bien, construir el futuro. Una marca presente en el MIS me comentó: “Eric, me paso el día buscando opciones para encajar en nuestro presupuesto”, y esta frase (que se aplica tanto a marcas como a agencias) nos tiene que hacer pensar. Todo este tiempo buscando un hotel más barato o negociando con la empresa audiovisual, no se dedica a trabajar bien, a pensar en la estrategia del evento, en cuidar la narrativa, los mensajes.
Si te obsesionas por salir del paso, se vuelve difícil pensar y construir el futuro
Tiempo perdido. Todo este trabajo es tiempo perdido. En nuestro último estudio de mercado, vemos que las tasas de confirmación hoteleras bajan, ilustrando que los organizadores hacen un “shopping around” para intentar buscar una solución económica, y les cuesta más confirmar. Y esto es, simplemente, tiempo perdido para todos en la cadena de valor, y no invertido en la estrategia.
El riesgo: quitar los factores de valor añadido. La falta de presupuesto amenaza con centrar el evento y su contratación en lo imprescindible. Sí o sí, contratarás un hotel, un audiovisual, un transporte. Pero ¿un ponente que aporte un valor mayor? ¿Un moderador de verdad que saque lo mejor de los debates? ¿Una tecnología que permita captar datos? No: lo prescindible en tu evento podrá ser lo que más valor aporta. Podría ser que el primer 80% del presupuesto sea logística, necesaria pero que no aporta un gran valor. Y que el último 20%, que es el prescindible si no tienes tiempo o dinero, sea lo que aporte valor de verdad. Un evento apretado de presupuesto se convierte a menudo en un “mínimo sindical logístico”.
Lo prescindible en tu evento podrá ser lo que más valor aporta
Obviamente, la solución no puede ser la barra libre; los presupuestos tienen su límite. Pero sí, tenemos que pensar una cosa cuando organizamos eventos: ¿cuánto tiempo invierto en la estrategia, la creatividad, y cuánto invierto en gestionar el presupuesto? ¿Soy victima del ciclo de la pobreza, intento salir adelante o construir algo grande? ¿Quizás hacer menos eventos, o eventos más pequeños, pero con un presupuesto más amplio, es la mejor decisión que puedas tomar?






