[PODCAST] Cómo los eventos fortalecen la cultura de empresa
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Es acción, no papel. La cultura es el resultado de los comportamientos cotidianos y habituales de un grupo. Como se menciona en el podcast, es en gran medida «lo que la gente hace cuando no la están viendo». En definitiva, todo aquello que hace al trabajador remar en la misma dirección que la empresa más allá de su sueldo, con convicción, ganas y coherencia. Este término es mucho más fuerte que la estrategía de empresa, que no más amplio. Haciendo honor a la famosa frase de Peter Drucker, la cultura es lo que realmente permite (o impide) que la estrategia teórica de una empresa se convierta en una realidad operativa.
El equilibrio entre lo intencional y lo orgánico
La dirección es la «estrella polar» de los trabajadores y, por tanto, puede beneficiar y perjudicar su funcionamiento. La cultura no debe dejarse completamente al azar; el liderazgo tiene que marcar unas directrices claras y un marco de valores que sirva de guía. En este sentido, es de vital importancia que una persona monitorice y lidere su aplicación. Un decálogo de valores escrito está «muerto» si no cobra vida de manera orgánica en las interacciones diarias. La jerarquía influye como modelo a seguir, pero son los empleados quienes la hacen real.
La «McDonaldización» de los valores corporativos y sus matices
Debido a las regulaciones, el compliance y las tendencias del mercado, muchas empresas terminan adoptando exactamente los mismos valores teóricos como agilidad, innovación, sostenibilidad, perdiendo diferenciación. Esta tendencia al cliché puede causar cansancio o, lo que es peor, poca credibilidad y por tanto la muerte de la cultura corporativa.
Es importante puntualizar que, en empresas de cierto tamaño, es natural que convivan diferentes subculturas y perfiles. Por ejemplo, el estilo de ventas frente al de finanzas que deben orquestarse bajo un propósito común y genuino de acuerdo con las labores de cada departamento.
El nuevo rol estratégico de los eventos internos
Adiós a la unidireccionalidad, los eventos internos han evolucionado. Ya no sirven solo para ir a «pasarlo bien» de forma desconectada del negocio, ni deben ser un púlpito aburrido donde un líder suelta un discurso ininterrumpido. Los eventos internos son el medio de comunicación perfecto para transmitir los valores de la cultura de empresa y alojarlos en la memoria del equipo mediante el terreno experiencial. Así, es posible crear espacios de entretenimiento y materialización. Los eventos son hitos fundamentales para entrenar y vivir la cultura en primera persona. Son el escenario donde la teoría se vuelve tangible.
De hecho, pueden ser un motor para la unión en la era del teletrabajo. En empresas con modelos híbridos o internacionales, el evento presencial es la herramienta definitiva para generar conexión humana y demostrar los valores de la empresa con acciones reales. Por ejemplo, líderes horizontales sirviendo a sus equipos.







