No pain, no gain: el valor del estrés en la experiencia del asistente

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¿Dificultades deseables?
Robert Bjork, director del Laboratorio de Aprendizaje y Olvido de la UCLA, acuñó el término «desirable difficulties», cuando demostró que los procesos de aprendizaje que parecen más lentos y difíciles a corto plazo, como la resolución de problemas sin ayuda previa, producen una retención a largo plazo mayor que el aprendizaje fácil. Si en una formación el asistente tiene que «sufrir» un poco para descifrar la conclusión, esa red neuronal se dispara con más fuerza que si simplemente escucha una charla.
«El almacenamiento y la recuperación de información se fortalecen cuando el cerebro tiene que esforzarse para recuperar o procesar esa información» (Bjork & Bjork, 2011).
¡Ojo! El sufrimiento no debe ser gratuito, el reto debe ser percibido como justificado por el asistente. El cerebro solo acepta el “dolor” si entiende el porqué.
El estado de flow
El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi dedicó su vida a estudiar qué hace que una tarea sea gratificante y, por tanto, agradable. Para ello, lo más importante es entrar en el estado de Flow. Para entrar en este estado, la actividad propuesta debe situarse en un canal estrecho entre el eje de desafío (si el reto es muy bajo, aparece el aburrimiento) y el eje de habilidad (si el reto es muy alto, aparece la ansiedad). El Flow aparece donde el asistente siente que la tarea es difícil pero alcanzable.
Según Csikszentmihalyi (1990), cuando logras que los asistentes entren en Flow durante una dinámica, se unen acción y conciencia para alcanzar un estado en el que no se tiene que pensar en lo que se hace: simplemente se hace. En este momento, desaparece el miedo al juicio ajeno. El «yo» se desvanece porque la atención está fuera, y además aparece esa sensación en la que las horas parecen minutos.
En un evento, si no pones una «piedra en el camino» (el pain), el cerebro del asistente se desconecta. El Flow es la recompensa neuroquímica a ese esfuerzo de superación. Así que haz sufrir (un poquito solo) a tus asistentes, disfrutarán más y recordarán más.
Lee el artículo completo en el número 116 de nuestra revista, eventos Magazine.
El «punto dulce» del estrés
En primer lugar, trataremos un concepto que puede parecernos contradictorio pero que es clave en este artículo. El “estrés dulce” es el que hace evitar algo que todos tenemos en mente: el aburrimiento en eventos. Pero para esto hay que tomar conciencia de que los asistentes nos están regalando su tiempo, lo más valioso que tienen. Por ello, para que un evento funcione y que un mensaje cale, no queremos tener al asistente demasiado relajado: para que los estímulos de un evento sean percibidos necesitamos que nuestro asistente esté en “arousal” (activación).
Según los psicólogos Robert Yerkes y John Dodson, existe una relación entre la presión y el rendimiento. La Ley de Yerkes-Dodson sugiere que el rendimiento aumenta con la excitación fisiológica o mental, hasta cierto punto. Cuando los niveles de estrés son demasiado bajos (aburrimiento), el cerebro no fija la atención y la comunicación no es efectiva. Por ello, para mantener la corteza prefrontal activa, mejorando la memoria y el compromiso, es necesario un poco de estrés positivo o eustrés.
El Eustrés
Ante un reto, el cuerpo libera:
Lee el artículo completo en el número 116 de nuestra revista, eventos Magazine.


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