«Harmony» lleva la presentación de Dom Pérignon a todos tus sentidos
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En este evento la narrativa fue circular, no hay elementos aislados. En este caso, la arquitectura del lugar dictaba el ritmo del paso de los invitados, haciendo que el «ir de un sitio a otro» fuera parte de la degustación y, por tanto, de la experiencia. Un “eustrés” que hace que los invitados formen parte de la acción y se sientan como tal. Uno de los elementos que no forma parte de la casualidad es el nombre. “Harmony» alude al equilibrio que busca el Chef de Cave al crear cada añada, trasladando esa armonía enológica a una armonía espacial y sensorial.
Los pilares de la experiencia de lujo
El evento se sostuvo sobre cuatro ejes fundamentales que trabajaron de forma síncrona:
- Arquitectura y recorrido: El espacio fue el contenedor y el «guion». El consumer journey fue diseñado para que la progresión física (entrada → cata → cena) emulara la progresión de sabores y sensaciones que vives cuando vas catando el champán.
- Gastronomía multisensorial: La comida acompañaba al vino, por supuesto, pero también dialogaba con la iluminación y la música para resaltar las notas específicas de las tres nuevas añadas presentadas. De esta manera ningún otro sentido puede distraernos de la cata de Dom Pérignon, ya que todos ellos estaban siendo apelados por la organización, generando una sincronía entre sentidos que aumentó el foco mientras maximizaba la retención de información.
- Performance artística: La inclusión de danza contemporánea y un coro buscaba elevar el evento de una cita social a un acto cultural, reforzando la idea de que Dom Pérignon es, en sí mismo, un acto de creación artística. Además, este tipo de manifestaciones artísticas maridan a la percepción con el enfoque en el lujo del evento.
- Tecnología: Los visuales ayudaron a construir una atmósfera que permitía a los invitados «entrar» en el universo de la marca de forma casi cinematográfica y que reforzaban aún más el concepto de “universo”.
Dom Pérignon + Venue
La ejecución corrió a cargo de Venue Brand Experience, una agencia especializada en crear eventos para marcas de lujo. Sobre este campo Mireia Salazar (Moët Hennessy), destaca que para la marca, la creación es un «ejercicio de equilibrio». Por su parte, Santiago Puig de Lafuente (Venue Brand Experience), subraya la importancia de la coherencia. En el lujo, el error más común es la fragmentación; aquí, el éxito radicó en que todos los lenguajes (luz, sonido, sabor, espacio) decían lo mismo.
Este evento presentó tres añadas de Dom Pérignon simultáneamente en un movimiento que requiere una explicación clara de las diferencias entre ellas; el recorrido coreografiado permitió que cada añada tuviera su propio «escenario» y momento de gloria. Además, el objetivo final gira en torno a la consolidación en España. De esta manera se refuerza nuestro país como un mercado prioritario para el segmento Prestige de LVMH, utilizando la cultura y el diseño local como plataforma.








