Transformar el desperdicio alimentario en impacto social: el caso Gourmet Catering y Naria

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En España, se estima que cerca de un 10 % de la población sufre inseguridad alimentaria, una situación que afecta de forma directa a la salud, la dignidad y las oportunidades vitales de quienes la padecen. Sin embargo, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se calcula que en nuestro país se desperdicia un tercio de los alimentos producidos, con un enorme coste no solo ético, sino también ambiental: cada kilo desperdiciado es también agua, energía y emisiones malgastadas.
Como conoce bien cualquier gestor de un catering para eventos, la complejidad principal en la aplicación de la nueva norma reside en la trazabilidad de todo el proceso y su verificación. La solución que aporta la plataforma tecnológica Naria en este sentido es un sistema basado en blockchain. ¿En qué consiste? Se trata de un registro digital descentralizado e inmutable, lo que significa que todas las partes implicadas —desde quien dona hasta quien recibe— pueden acceder a la misma información en tiempo real, con la seguridad de que no ha sido modificada ni manipulada.
En 2025, gracias a esta colaboración, Gourmet Catering tuvo la capacidad de donar 4.378 kg de alimentos, que se tradujeron en 10.424 raciones servidas y 10.945 kg de CO₂ evitados. Desde el inicio del proyecto en 2023, se han recuperado 11.301 kg de alimentos, distribuidos en 26.908 raciones y evitando 28.253 kg de CO₂. La mayor parte de estas raciones (97,4 %) ha llegado al Banco de Alimentos de Valencia, mientras que el Banco de Alimentos del Segura (2,5 %) y la Fundación Ayuda a una Familia (0,1 %) se incorporaron a la red de donaciones en 2025, demostrando el impacto tangible y creciente de la colaboración.
Además de Naria, otras plataformas tecnológicas creadas a la medida de este complejo proceso aportan un acompañamiento muy específico, como ya te hemos contado en el pasado y de las que hablamos en nuestro último número de eventos magazine 117.
Pero la proactividad en este sentido no debería implicar solamente a las empresas de catering. Otro ejemplo de cómo abordar este desafío viene también de Valencia: el proyecto Magnus, una iniciativa impulsada junto al CEMAS, el Palacio de Congresos de València, la Fundació Lluís Alcanyís – Universitat de València, el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y NARIA, que tiene como objetivo medir, reducir y sensibilizar sobre el desperdicio alimentario en eventos del sector MICE (Meetings, Incentives, Conferences & Exhibitions).








