La IV edición de los CeraWards muestra el poder el evento propio de marca como cita obligada

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Una brand experience híbrida
Este evento forma parte de una estrategia experiencial exitosa construida en el tiempo. Y es, simplemente, un caramelo: CeraVe premia con este concurso a los mejores generadores de contenidos de su sector, un público de asistentes de altísimo valor como difusores. La gala se estructuró en torno a la gama cromática de CeraVe: azul por todos lados, la alfombra, el photocall, y los Ceravitos. La experiencia buscó ser identificada en todo momento como “CeraVe” para los asistentes y la audiencia en redes. Esta clase de evento es un generador de contenido brutal, cada influencer atrae a su propia audiencia, pero en este caso va más allá. La alfombra azul fue el fragmento híbrido del evento, como el año anterior, en colaboración con YouTube Live y el podcast “Keep it Cutre” se retransmitieron los momentos clave anteriores a la gala de premios.

¿Cómo afecta la profesionalización del influencer al storytelling?
El concepto creativo del evento fue “de contenido a arte”, un claim que deja una reflexión sobre el target estratégico del evento: los creadores de contenido. ¿Qué se debería premiar en una gala donde la marca busca mantener su prestigio médico? Desde esta premisa, se creó la diferenciación de Medfluencer y Ceralover para premiar la pedagogía y el contenido creativo en un formato de convivencia entre influencers, expertos y comunicadores. La elección del Premio de Honor está muy vinculada a esta idea, ya que fue para Oscar Font, Ceralover y embajador de la marca.
Posicionarse como marca de dermocosmética exige una credibilidad que debe construirse, el evento es una herramienta que te permite ganar visibilidad. Este proyecto es un ejemplo de que storytelling y objetivos pueden ir alineados. CeraVe lo ha conseguido rebajando la tensión entre el entretenimiento y la seriedad que requiere hablar de ciencia y cosmética en el día a día.

Marketing cultural como broche final
Al terminar la gala, aprovecharon el momento de expectación para anunciar el himno CeraVe, la canción “Dale CeraVe” con temática veraniega ya que el producto protagonista del videoclip es la crema solar. Parece un mero broche, pero es un hecho experiencial importante: el contenido preparado y el evento generaron una sinergia mediante este branded content. Algunos premiados formaron parte del videoclip y las mascotas de la marca, los Ceravitos, salieron del vídeo para subirse al escenario. La lectura va más allá del momento oportunista, es marketing cultural llevado a formato evento.

Más que una gala de premios: comunidad
Con esta cita CeraVe mantiene su presencia en un territorio muy concreto, un punto intermedio entre la influencia digital y la dermocosmética, creando su propio ecosistema beauty, donde el cuidado de la piel es también un gesto cultural y creativo.
Y si el skincare puede entenderse como una forma de arte… no sorprende que tras cuatro años estos premios se hayan convertido casi en un rito anual que genera conversación, y atención sobre la marca, también fuera de su comunidad.






