Un pulpo gigante “asalta” el pop up de Moncler en la Milan Design Week

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El objetivo era llevar el característico concepto de la marca “Puffy” a escala arquitectónica, demostrando que este no solo es efectivo para los días de frío intenso. Para ello, se creó un pulpo gigante cuyo aspecto recordaba al de las icónicas chaquetas de la marca; incluso contaban con el bolsillo tan característico. De esta manera, trasladaron su estética acolchada al verano de forma orgánica y divertida como estrategia de branding.
La estructura contaba con figuras inflables de gran formato; la más notable fue el cefalópodo que parecía haber sido arrojado sobre el techo de 10 Corso Como para invadir el edificio. Los tentáculos del animal se abrían paso y eran visibles en el interior del pop up, mientras que la cabeza se alzaba sobre el techo del espacio. Lo más relevante de esta instalación no solo fue esta figura, sino la manera en la que consiguieron hacerla parte del edificio, interactuando con sus formas y recovecos.
“El reto fue importante porque con este tipo de marcas el nivel de exigencia es siempre muy alto”, nos cuenta Tommaso Gervasini, fundador y CEO de Dropscom. La mayor dificultad, según él, residió en el nivel de producción de la zona de los tentáculos y las ventosas, que requirieron un especial cuidado en su desarrollo y fabricación. En una marca como Moncler, donde el prestigio se basa precisamente en la textura y el volumen de sus plumas, una ejecución diferente se hubiera alejado del objetivo por lo sutil de la relación conceptual. El contraste entre la piedra rígida del edificio histórico y la suavidad orgánica del pulpo generó un shock visual que obligaba al peatón a detenerse.
Otra de las cualidades de la instalación fue que los asistentes podían tocarla e interactuar con ella en todo momento, lo que propició la atención sobre dicha creación y la experiencia sensorial junto a ella.









El efecto «debrías ver esto»
El fin último, sin duda, era ser fotografiable. El pulpo de Moncler no solo ocupó espacio físico en Milán, sino que ocupó «espacio mental» en las pantallas de todo el mundo. Es curioso ver cómo las instalaciones físicas insólitas son las más fotografiadas. Este efecto no solo alimenta el FOMO que parece inherente a nuestro tiempo, sino que parece aportar estatus en el mundo de las redes sociales. Las instalaciones físicas siguen teniendo un componente de espectacularidad que la pantalla del móvil o la televisión no parecen albergar. Ya sea mediante medios audiovisuales o instalaciones físicas, el “deberías ver esto” sigue siendo uno de nuestros valores añadidos como sector.




