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¡Corten! Eventos que no quieren salir en Instagram

¡Corten! Eventos que no quieren salir en Instagram

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A menudo hablamos de la importancia de que tu evento sea fotografiado y compartido. Esta dimensión no solo hace que el rendimiento comunicativo de este trascienda a las propias fronteras del evento, sino que también genera ese halo aspiracional que hace que quien se lo ha perdido se muera de FOMO desde su casa. Sin embargo, existen notas discordantes en cuanto a las opiniones sobre estos dispositivos que hacen que cualquiera de nuestros movimientos pueda ser inmortalizado. Esto, además, choca frontalmente con la tan buscada atención plena, asistir a eventos pensando en cómo tienen que percibirlo nuestros seguidores hace que nuestro disfrute se relegue a un segundo plano. Lo vemos en conciertos y espectáculos, centenares de pares de brazos se elevan en cuanto el show empieza para capturar todo lo que está pasando. Capturar en el sentido más cautivo, sintiéndonos tal vez un poco cautivos también cada uno de nosotros. Pero otra forma de enfocar (nunca mejor dicho) los eventos es posible y muchos organizadores optan por liberar sus eventos de móviles y forzar la atención frente al postureo. Aunque esto nos parezca, a veces, contranatura.

Preservar la magia del show 

Muchos artistas internacionales han adoptado una política de tolerancia cero con las pantallas. Mientras en los conciertos de algunos compañeros de profesión se organizan auténticos movimientos que favorecen el engagement, como los conciertos insignia de Taylor Swift o Karol G en los que los fans se visten acorde con estándares preacordados por la comunidad o por el propio equipo de la artista. Artistas como Bob Dylan, marcan como obligatorio guardar el móvil en una funda cerrada al entrar. Alicia Keys y Bruno Mars, por ejemplo, utilizan tecnología de bloqueo para asegurar que el público no se distraiga grabando y disfrute de la música. Otros como Ghost, la banda de metal, lo hacen para mantener la teatralidad y el misterio de show ya que, sobre todo en los eventos recurrentes, la publicación de imágenes puede hacer que el FOMO se convierta en un “ya lo he visto todo” nada justo para tu evento.  

Empresas como Phone Relax, proveen de fundas para evitar el uso de móviles en eventos. Estas fundas eliminan la cobertura de tu dispositivo y lo sellan para impedirte utilizarlo, sin embargo, este se encuentra en posesión del asistente durante todo el evento para su tranquilidad. 

No quiero ser juzgado ni recordado 

En la cultura del techno, la privacidad es sagrada para que la gente se sienta libre de bailar sin miedo a ser grabada. Todos conocemos el ejemplo de Berghain, el club berlinés más famoso del mundo tiene una política estricta: al entrar, el personal pega una pegatina en la cámara del móvil. Si te pillan quitándola o intentando hacer una foto dentro, te expulsan de por vida. Sin embargo, discotecas como Fabric en Londres, que mantiene una política de una pista libre de fotos, o Hï Ibiza y Pikes, clubes exclusivos de la isla pitiusa han empezado a aplicar zonas libres de móviles o pegatinas para proteger la privacidad de sus clientes VIP, lo llevan a cabo en zonas concretas para hacer coexistir lo digital con lo analógico. 

Aquí la cuestión es la privacidad, desde luego, pero una privacidad que desemboca en un sentimiento de libertad que en nuestro día a día es difícil de encontrar. Es algo así como el lujo silencioso de poder ser tú, sin el handicap que supone quedar inmortalizado para siempre. Esta medida, lejos de parecer impositora, hace que incluso sea interesante explorar por primera vez en años, ya que el primer móvil con cámara aterrizó en Occidente en 2002, la sensación de que el evento es tuyo, solo tuyo y de los asistentes que lo comparten contigo. 

El Museo del Prado de Madrid es uno de los pocos grandes museos del mundo que mantiene una prohibición estricta de hacer fotos en su colección permanente. El objetivo es evitar aglomeraciones frente a cuadros como Las Meninas y permitir que el flujo de visitantes sea fluido.

Y es que, en ocasiones, la prohibición del móvil puede ser por razones estrictamente logísticas. Evitar aglomeraciones o regular el flujo de personas en un evento puede tener la respuesta en evitar que el objeto de todos los flashes sea fotografiado.

¿Eventos de marca sin fotos? Un símbolo de estatus 

En la Paris Fashion Week del año 2024, las hermanas Mary-Kate y Ashley Olsen, iconos del «Quiet Luxury», prohibieron el uso de teléfonos en su desfile de otoño-invierno 2024. En lugar de dejar que los invitados grabaran con sus móviles, la marca les entregó libretas de notas y lápices de madera. El objetivo fue forzar a los críticos y compradores a observar los detalles de las prendas, las texturas y el movimiento, algo que se pierde tras una pantalla. Como resultado, la acción generó una conversación masiva en redes sociales precisamente por la falta de imágenes. La escasez de contenido creó un aura de misterio y deseo que ninguna campaña de influencers habría logrado. 

Nos remontamos a 2010 para seguir hablando de moda y lo hacemos junto a Tom Ford en su retorno a la pasarela. Mucho antes de que fuera tendencia, Tom Ford organizó un desfile privado en su tienda de Nueva York para solo 100 personas incluyendo asistentas VIP como Beyoncé y Julianne Moore. Prohibió cámaras y móviles de forma absoluta. Las imágenes oficiales no se publicaron hasta meses después con el objetivo de controlar al 100% la narrativa visual. Ford quería que la moda se sintiera especial otra vez, no algo desechable que se ve en un post de 2 segundos. Este evento se convirtió en uno de los más comentados del año. 

Otro ejemplo de este ascenso a lo aspiracional a través de la prohibición de flashes fue el caso de la presentación que El Baúl de las Piqué llevo a cabo para los tonos nude de MAC. En un evento que aparentemente necesita ser fotografiado como un pop up abierto al público, la marca prohibió las fotos colocando pegatinas en los objetivos de los asistentes. Esto generó ese sentimiento de exclusividad y de expectación alrededor de lo que pasaba allí dentro. Una medida que puede parecer contraproducente pero que te coloca en el centro de todas las miradas.

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