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¿Cómo gestionar acusaciones difamatorias  en redes? ADEAPE analiza el reto 

¿Cómo gestionar acusaciones difamatorias  en redes? ADEAPE analiza el reto 

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Paula Sanchez
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Las consecuencias pueden ir más allá de una story que dura 24 horas. En un sector acostumbrado a gestionar grandes volúmenes de personal, servicios por obra, llamamientos y expectativas, los riesgos de crisis de reputación en las empresas aumentan. En colaboración con ADEAPE y FM&L Abogados, reunimos a empresas de personal para analizar la existencia de estos conflictos, prevenirlos y encontrar un modelo de actuación.

Imaginemos que, durante un congreso de varios días, un trabajador comienza a subir a redes vídeos quejándose de las condiciones laborales, con acusaciones falsas (por ej. quejándose de no estar formalmente inscrito en la Seguridad Social a pesar de estarlo, o quejándose de horarios excesivos… que no son reales). Estos vídeos se hacen virales durante el evento, lo que involucra también al cliente. Dicho cliente llama a su agencia de personal, claramente preocupado a pesar de la confianza histórica que les une. En este periodo, la empresa se pone en contacto con el trabajador y le pide expresamente que borre estos contenidos, pero el trabajador continúa acudiendo a su puesto de trabajo y subiendo vídeos. ¿Esto pasa? Poco, pero ya ha pasado en varios eventos, y la empresa de personal se puede sentir impotente. Es una de las problemáticas que la asociación de agencias de personal ADEAPE quiso tratar en esta jornada, de la mano de FM&L Abogados, organizada en colaboración con Grupo eventoplus. 

Separación de términos legales 

A nivel legal, para calcular el daño que una situación así puede causar a una empresa y emprender acciones legales, se deben separar varios conceptos que remiten al hecho de que un trabajador se posicione con respecto a la empresa para la que trabaja o ha trabajado.  

  • La opinión es una valoración subjetiva y está protegida por la libertad de expresión del individuo.  
  • La crítica es una valoración negativa apoyada en una experiencia, y es legalmente aceptable. La empresa de personal tiene que entender y aceptar que alguien pueda comunicar una experiencia negativa. 
  • Pero la difamación se apoya en experiencias falsas o desproporcionadas que dañan la reputación de la empresa. Dentro de la difamación nos encontramos con las injurias y las calumnias. Por un lado, la calumnia consiste en acusar a alguien de un delito concreto sin pruebas (en este caso, no dar a los trabajadores de alta), mientras que la injuria está enfocada en dañar la reputación en general (“la empresa es una esclavista”).  

Las empresas también tienen “derecho al honor” recogido por ley, por lo que la imagen pública debe protegerse. Una difamación puede considerarse una intromisión en el derecho al honor de una empresa, pero también puede chocar con la libertad de expresión del individuo. Es importante estar bien asesorado en este terreno de fronteras difusas. 

Entender los posibles problemas:

Una publicación que puede hacerse en minutos tiene un alcance incontrolable. Las dudas que esto puede generar sobre la empresa no se pueden controlar. La viralidad es una fuerza tremenda, sobre todo de acusaciones o noticias negativas. ¿Los posibles problemas, ante estas situaciones? 

Las empresas de personal no tienen ninguna gana de atacar a empleados. Por esto, la primera acción suele ser amigable, contactando para pedir que cesen y se retiren los ataques injustificados, y avisando de las posibles acciones legales. Pero si sigue la difamación, suben las medidas. Los trabajadores tienen derecho a denunciar las malas prácticas, pero las empresas necesitan herramientas para defenderse ante acusaciones falsas.  

La empresa lo tiene que hacer si la difamación está clara: no olvidemos que, en caso de conflicto, el marco laboral suele inclinarse a favor del trabajador, así que una acción legal de la empresa se tiene que emprender solo en casos claros.  

Y concretamente en el sector del personal para eventos, retirar la persona de la plantilla es difícil: desde la última reforma laboral, las empresas de personal acumulan una bolsa grande de personas (fijos discontinuos) que esperan a ser llamadas a trabajar. Desde el punto de vista jurídico, no hay solución fácil para desvincular a algunos perfiles de la empresa sin entrar en conflictos legales. 

El riesgo de la comunicación: el efecto Streisand 

Ante una situación como esta, las empresas deberían evitar el “Efecto Streisand”, un fenómeno que ocurre en internet cuando se intenta evitar que una información se difunda masivamente, pero se acaba causando el efecto contrario. El concepto surgió cuando Barbra Streisand demandó al fotógrafo Kenneth Adelman y a California Coastal Records Project por 50 millones de dólares para eliminar una foto de su mansión en Malibú, por privacidad. Antes de esta demanda, la foto se había descargado solo 6 veces. Después, por esta denuncia que atrajo mucho interés a este tema, se llegó a descargar más de 400.000 veces en un mes. Quejarse de algo que afecta tu imagen podría ser la mejor manera para que este algo se difunda más aún. 

Aprendizajes

  • Ante todo, las empresas deben estar bien asesoradas, especialmente al manejar tanto personal y contratos temporales o fijos discontinuos. 
  • Prevenir del todo es imposible, pero se puede reducir el daño al haber documentado la situación y hecho seguimiento (incluyendo cláusulas de confidencialidad y advertencias sobre redes sociales). Además, conviene dedicar unos minutos a explicar bien al personal las cláusulas, la confidencialidad, la prevención de riesgos, el funcionamiento del sector y qué se espera que haga la persona en el evento. 
  • Cuando el evento, el cliente o el material que se utilice sean sensibles, hay que advertirlo expresamente.   
  • A la hora de gestionar una crisis de este tipo, se debería monitorizar, hacer un balance sobre la gravedad de la crítica, identificar a la persona, ver si afecta al cliente, recoger pruebas (por si el contenido desaparece de la red), decidir el método de actuación (respuesta legal, comunicación…), y no reaccionar en caliente.    
  • En plataformas como Google donde el sistema de reseñas es más habitual, se aconseja contestar de manera calmada. En redes sociales es diferente: es mejor bloquear si es necesario y no alimentar la situación con una respuesta que podría provocar más viralidad.  
  • En el momento en que la crítica llega a los medios, puede ser necesario acudir a expertos en crisis reputacional.    
  • Y obviamente, ser ejemplares en el trato al personal: tener cuidado con cómo se redactan las ofertas, cómo se justifican los perfiles requeridos por el cliente y cómo se gestionan los uniformes.   

La reputación es algo que, en la era de las redes sociales, es frágil. Es importante (además obviamente de cumplir la ley y tratar bien al personal) explicar bien al personal su responsabilidad, el riesgo que supone la calumnia, y los canales de comunicación a utilizar con la empresa en caso de discrepancia. A pesar de parecer un lejano oeste, las redes son un entorno serio, donde la responsabilidad individual se tiene que cumplir.  

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