Black Mirror, nueva experiencia inmersiva en Espacio Delicias

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El visitante se crea a sí mismo
En la narrativa, el asistente se sitúa en una empresa tecnológica ficticia llamada Phaethon Labs donde se encuentra con LifeAgent, un personaje de IA diseñado para conocer al usuario y anticiparse a sus necesidades mientras que le ayuda a tomar decisiones. El visitante tiene el rol de protagonista, a través de las gafas toma las decisiones que influyen en la historia.
La inmersión es personalizada, es decir, el visitante puede crear su propio avatar escaneando su rostro y grabando su voz. De esta manera, se reproduce una versión de sí mismo también en el universo digital. Los datos recogidos se utilizan para reforzar la personalización y hacer la experiencia más real; se eliminan automáticamente después de cuatro semanas.

¿Quién gana?
Se trata de realidad virtual, no mixta. Por cada pase de una hora, entran 100 personas en grupos de 6 pero la experiencia es individual, puedes ver y tocar a tu grupo ya que sabes dónde se encuentran en cada momento; aun así, la historia no está diseñada para la interacción constante.
Al principio, da sensación de vértigo, pero la sensación general no es de mareo. Conforme vas entrando en la dinámica de juego, la ligera desorientación desaparece. La dinámica parte de varias pruebas como competiciones contra otros equipos, preguntas al estilo trivial, y concursos de baile e instrumentos. En realidad, nadie gana, compites contra ti mismo para ver si has conseguido el objetivo vital que te pusiste en el inicio del juego.

Moverse dentro de la ficción
La experiencia es posible gracias a la realidad virtual free roaming, una VR que permite al asistente caminar por el espacio mientras interactúa en un entorno virtual; se va moviendo por el espacio. Univrse es el estudio especializado en VR que ha desarrollado la tecnología de The Black Mirror Experience. Esta tecnología está diseñada para un espacio concreto, en este caso, para el Espacio Delicias, de esta manera, el visitante puede caminar sin chocarse. Los avatares cuentan con manos 3D que reproducen los gestos del usuario, lo que permite interactuar con el entorno virtual.

El debate sobre la IA es parte de la inmersión
Podemos estar cansados de escuchar hablar de la IA. Pero las historias y la inmersión son formatos que pueden hacernos desconectar, aunque estemos consumiendo los mismos temas. La experiencia juega con la incomodidad del asistente. Este es escaneado, toman su persona, le quitan su voz. ¿Se ha convertido en el protagonista o ha perdido su individualidad? Es un juego inquietante, pero muy útil porque… ¿dónde terminan las decisiones que ha tomado en la inmersión y dónde empiezan las de LifeAgent?





