Skip to content

Fuckup Nights. Cómo contar fracasos en un evento genera cohesión

Fuckup Nights. Cómo contar fracasos en un evento genera cohesión

Compartir noticia

3 min. de lectura

Escuchar

Cuatro eventos en los que internet sale de la pantalla Lanzamiento de producto. Entender el anuncio en estado físico Restaurante Café La Raza: el Grupo Puerto de Cuba La Raza reabre un espacio mítico en Sevilla 
"Si tienes miedo a hablar en público, imagínate a todo el mundo desnudo". Apuesto a que has oído en algún momento este viejo consejo cuya base es simple, te sentirás más cómodo delante de las personas si las bajas de su pedestal, si tomas consciencia de "sus vergüenzas". Y aunque poco tiene el desnudo de vergüenza, lo cierto es que la atmosfera de un grupo se vuelve más íntima y confortable cuando alguien confiesa su humanidad. Y ¿qué hay más humano que errar?. Esta premisa también se puede aplicar a los entornos empresariales ya que la cohesión de equipos puede verse reforzada cuando alguien comparte sus fallos laborales. Algo que rompe radicalmente con la tónica general del ambiente laboral (y LinkedIn) en la que todo el mundo ensalza sus éxitos y habilidades. Por ello, Fuckup Nights ha adaptado este formato al mundo empresarial creando Fuckup Nights at Work.

Todo empezó en 2012 en Ciudad de México, con la iniciativa de cinco amigos que se hartaron de escuchar historias de éxito que no dejaban espacio para el fracaso en el ecosistema empresarial. Para romper esta dinámica, crearon un evento abierto al público en el que tres speakers explicaban ante un público tres fracasos diferentes. Trece años después las Fuckup Nights, se han extendido a más de 300 ciudades.

El concepto de Fuckup Nights at Work se conforma de historias reales contadas por líderes de la propia organización o speakers externos prevalidados. El catálogo de servicios incluye experiencias presenciales, híbridas o on line: el evento con el formato clásico de tres speakers adaptado a la cultura y objetivos de cada empresa, talleres enfocados en gestión del error, seguridad psicológica, conversaciones difíciles e innovación y Failure Survey, una herramienta de diagnóstico propia que mide la seguridad psicológica que siente una organización para hablar de sus errores, y que alimenta recomendaciones concretas de cultura.

La empresa nos comenta algunos ejemplos de formato llevado a la realidad:

  • Visa trabajó con Fuckup Nights en un evento para fortalecer la adaptabilidad de sus equipos frente a la crisis y reforzar una cultura de innovación construida, precisamente, sobre el aprendizaje de los errores.
  • Johnson & Johnson usó la Failure Survey para diagnosticar su cultura organizacional y, a partir de ahí, diseñó junto con Fuckup Nights workshops de liderazgo enfocados en conversaciones difíciles y gestión del error en equipo.
  • Cemex llevó Fuckup Nights a sus oficinas en Europa y América, con líderes de la propia empresa compartiendo en público los errores detrás de decisiones clave. Varias de esas conversaciones terminaron inspirando el rediseño de productos que hoy son parte de su portafolio.

En palabras de su co-fundador y CEO, Pepe Villatoro: “La gente no cambia por decreto. La gente no cambia solo con información. La gente cambia su comportamiento con información sumada a emociones y puesta en práctica.”

¿Por qué los errores nos unen?

El Efecto Pratfall, también conocido como el efecto de la «metedura de pata», es un fenómeno psicológico que demuestra que la imperfección puede ser una gran ventaja. Descubierto por el psicólogo social Elliot Aronson en 1966, este sesgo cognitivo establece que el atractivo social o la simpatía de una persona muy competente aumenta si comete un error torpe o cotidiano como tropezar o derramar un café. Por el contrario, si una persona percibida como promedio o incompetente comete el mismo error, su nivel de simpatía disminuye.

Aronson lo demostró a través de un experimento donde los participantes escuchaban grabaciones de personas respondiendo preguntas de trivial. Tras analizar los resultados, observó dos dinámicas claras:

  • El individuo brillante que se equivoca: Cuando la persona que respondía casi todo bien derramaba un café al final de la grabación y se escuchaba el ruido y la disculpa, el público lo calificaba como el más simpático. La metedura de pata rompía la barrera de la «perfección inalcanzable» y lo hacía más cercano y empático.
  • El individuo mediocre que se equivoca: Cuando la persona con respuestas promedio derramaba el café, el público lo evaluaba aún más negativamente. El error reforzaba su imagen de incompetencia.

De hecho, resulta curioso analizar como este efecto tiene un gran impacto en nuestro día a día. Los jefes o líderes que admiten pequeños errores frente a su equipo generan más confianza y lealtad que aquellos que intentan mantener una fachada de infalibilidad. En cuestión de marketing, las empresas que reconocen abiertamente una imperfección (y se ríen de ella) conectan mejor con los consumidores. Un ejemplo histórico es la campaña publicitaria del Volkswagen Beetle que decía: «Es feo, pero te lleva». De hecho, admitir una debilidad genuina y humana en una entrevista de trabajo suele dejar una mejor impresión en los reclutadores que dar respuestas prefabricadas de falsa modestia.

Si embargo, es importante indicar que para que el Efecto Pratfall juegue a tu favor, tu competencia debe estar previamente establecida. Si eres nuevo en un puesto de trabajo y aún no has demostrado tu talento, cometer un error torpe no te hará parecer entrañable; simplemente te hará parecer despistado. Por eso cobra más sentido en iniciativas como Fuckup Nights, en las que el que cuenta abiertamente sus fallos no es otro que el lider del equipo.

Noticias relacionadas

Ver todas las noticias
Eventoplus