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Raíz Urbana: dar una nueva vida al patrimonio con historia

Raíz Urbana: dar una nueva vida al patrimonio con historia

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Un teatro cerrado sigue siendo un teatro. Un antiguo cine conserva las historias que ocurrieron frente a su pantalla. Una fábrica, un mercado o un pabellón pueden mantener intacta su arquitectura y, sin embargo, haber desaparecido de la vida cotidiana de una ciudad.

España posee uno de los patrimonios históricos más ricos de Europa, con más de 17.000 inmuebles declarados «Bien de Interés Cultural» y un amplio parque de edificios con décadas de historia. Miles de teatros, cines, mercados y edificios históricos han perdido la función para la que fueron concebidos. Hoy permanecen cerrados, infrautilizados o sin un modelo que permita devolverles una función contemporánea.

De esa realidad surge Raíz Urbana, una iniciativa impulsada por Darío Regattieri, CEO de beon. Worldwide, para dar nuevas vidas a espacios con historia y transformarlos en lugares de encuentro, cultura, entretenimiento y actividad económica.

La premisa del proyecto es clara: conservar un edificio no significa necesariamente recuperarlo. Un inmueble puede estar protegido, rehabilitado e incluso encontrarse en buen estado y, aun así, permanecer desconectado de las personas que viven a su alrededor. Raíz Urbana propone avanzar un paso más: recuperar no solo la arquitectura, sino también su capacidad para generar vida a su alrededor.

No construir más, sino activar lo que ya existe

Raíz Urbana trabaja con antiguas fábricas, edificios industriales, molinos, palacios y otros inmuebles singulares susceptibles de asumir una nueva función como espacios culturales, venues para eventos, centros de divulgación, lugares para conferencias o nuevos polos de turismo cultural.

Cada edificio tiene una historia, unas características arquitectónicas y una relación diferente con su entorno. Por eso, el proyecto estudia qué nueva actividad puede tener sentido en cada espacio y cómo adaptarlo a las necesidades actuales sin borrar aquello que lo hace reconocible y singular.

El objetivo es encontrar un equilibrio entre memoria y utilidad. Incorporar nuevos usos, tecnología, equipamiento o servicios sin convertir los edificios en espacios ajenos a su propia historia. Porque precisamente esa historia puede convertirse en uno de sus principales valores diferenciales frente a espacios de nueva construcción.

La metodología se apoya en los 25 años de experiencia de beon. Worldwide y en su modelo de producción in-house, con capacidades propias de carpintería, audiovisual, iluminación, escenografía, tecnología o vestuario. Esta estructura permite abordar la transformación desde diferentes disciplinas y pensar no solo en la rehabilitación física del inmueble, sino también en aquello que ocurrirá dentro una vez recuperado.

Ahí reside otra de las claves de Raíz Urbana: la recuperación no termina cuando finalizan las obras. Para que estos espacios vuelvan realmente a formar parte de una ciudad necesitan actividad, programación, público y un modelo capaz de garantizar su continuidad en el tiempo.

Pero el origen de Raíz Urbana también responde a una inquietud personal de Regattieri por los espacios escénicos y el patrimonio histórico. Su compromiso con este ámbito fue reconocido con el «Premio Internacional Gregorio Arcos» por su contribución a la conservación del patrimonio teatral y la recuperación de teatros históricos. Además, es patrono de la Fundación AMIThE, Amigos de los Teatros Históricos de España.

Espacios que vuelven a formar parte de la ciudad

«Nuestros teatros, cines y espacios emblemáticos no deben convertirse en recuerdos inmóviles. Deben volver a abrirse para la cultura y para las personas», afirma Regattieri en un comunicado.

Su recuperación ejemplifica la filosofía del proyecto: devolver una función a un lugar que formaba parte de la memoria de la ciudad. Un espacio que durante décadas permaneció inaccesible vuelve a relacionarse con una nueva generación de espectadores y visitantes.

La misma filosofía está detrás de la activación del antiguo Pabellón de Canadá de la Expo’92 de Sevilla, convertido en un nuevo espacio para eventos en la Isla de la Cartuja, y del Cine Jerezano, cerrado hace 25 años y actualmente inmerso en su recuperación para reabrir como Teatro Jerezano.

En todos estos casos existe también una dimensión económica y urbana. Reactivar un edificio supone generar programación, atraer visitantes, crear actividad profesional y contribuir a dinamizar su entorno. Cultura, patrimonio y actividad económica dejan así de plantearse como elementos independientes y pasan a formar parte de una misma estrategia de recuperación.

Esta mirada adquiere especial relevancia en un momento en el que las ciudades buscan nuevos modelos de desarrollo más vinculados a la reutilización de sus recursos existentes. Frente a la construcción de nuevos espacios, recuperar edificios infrautilizados permite aprovechar estructuras que ya forman parte del paisaje urbano y, al mismo tiempo, preservar una parte de la identidad de cada territorio.

Son edificios muy diferentes, con historias, dimensiones y usos distintos, pero todos plantean la misma pregunta: ¿qué ocurre cuando un espacio histórico deja de contemplarse únicamente como algo que conservar y empieza a pensarse como algo que volver a utilizar?

Raíz Urbana parte precisamente de esa reflexión. Porque proteger el patrimonio es imprescindible, pero conseguir que vuelva a abrir sus puertas, recibir público y generar nuevas historias permite que ese patrimonio vuelva a cumplir una función en el presente.

Dar una nueva vida a estos espacios no significa olvidar lo que fueron, sino encontrar una forma de que su historia pueda continuar.

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