Red Bull sigue apostando por los eventos: esta vez en el Auditorio Nacional de Música de Madrid

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Una reinterpretación desde lo urbano
El concepto es muy típico de la marca. No es raro ver a Red Bull sacar a artistas de sus códigos habituales o disciplinas. Se ha visto en otros formatos de evento, como el Red Bull Track Takeover, donde dos artistas interpretan en directo las canciones del otro, o en el Red Bull SoundClash, donde se enfrentan dos artistas en escenarios opuestos, pasando por pruebas como versionar o transformar canciones.
En el Symphonic de Lia Kali se reinterpretaron sus canciones con una orquesta de 48 músicos dirigida el compositor Lucas Vidal y el director musical Pablo Donaire, pero el proyecto iba más allá de un concierto de orquesta al uso.
Un laberinto artístico
La organización tomó el concepto de “laberinto” para representar el recorrido personal y artístico de Lia Kali. El espectáculo se estructuró en varias partes: la llegada del éxito, la pérdida de referencias, el enfrentamiento con sus miedos y la salida final. El juego con el laberinto encarna estos cuatro actos: entrar, avanzar, perderse y salir del laberinto. Pero, además, este elemento estaba en la escenografía: la escalera que la acompañaba en el recorrido, la tela que la encerraba y la aparición de figuras encapuchadas.

El recorrido como recurso para la sorpresa
Este evento tiene un elemento wow muy reconocible: la aparición de artistas del panorama urbano a través de los actos. En el primer acto participaron Fernando Costa y Elane. Más adelante, cuando Lia Kali se adentraba en el laberinto, se incorporaron Antony Z y Kase.O. Para finalizar, se sumaron a la escena Zatu y Acción Sánchez, Toni Anzis y Salma. Esto no se quedó solo en la presencia de los artistas. Aquí vino la verdadera mezcla de estilos. Por ejemplo, Kase.O interpretó una adaptación inspirada en el Réquiem de Mozart.

La elección del espacio como parte del concepto
Elegir el Auditorio Nacional parece una apuesta intencional. Es un espacio asociado tradicionalmente al repertorio clásico y, en este evento, se utiliza para reforzar la mezcla de disciplinas. De esta manera, Red Bull Symphonic consiguió con la elección del venue que convivieran los dos universos musicales que ya estaban coexistiendo en el espectáculo.







