[PODCAST] Condiciones y precios de hoteles: ¿qué impacto tienen en la actividad MICE?
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El diagnóstico: Subida de precios y alta demanda
Las causas de esta subida son diversas, Pablo Petrini (Ilunion) y Berta Cort (Meliá) explican que ciudades como Madrid están viviendo un boom de demanda impulsado por múltiples factores simultáneos: turismo individual de alto poder adquisitivo, grandes eventos deportivos, congresos médicos y eventos culturales masivos como las «residencias» de artistas internacionales que llenan la ciudad durante semanas.
A esto se suma que la capacidad hotelera de Madrid y otras grandes ciudades no ha crecido al mismo ritmo que esta demanda, lo que permite a los hoteles subir los precios ante la escasez de camas. Esto genera una oportunidad más interesante en destinos de medio calibre que no han sufrido esta escalada de precios.
La desaparición de la temporada baja
Esta problemática se solucionaría con una característica que, históricamente, ha sido inherente a nuestro sector. El MICE evitaba o se adaptaba a ciertos meses pico como mayo, septiembre, octubre. Sin embargo, Humi Lema (BBVA) y Fay Taylor (SpainDMCs) señalan que ahora es casi imposible encontrar disponibilidad y buenos precios en cualquier época del año, ya que las fechas críticas se han generalizado y la temporada baja ya no es tan clara y rotunda.
Con respecto a esto, Fay Taylor menciona que han tenido dificultades para encontrar hoteles incluso para fechas de baja ocupación histórica, como la semana previa o posterior a la Semana Santa, con clientes corporativos recibiendo negativas para reservas a 200 € la noche.
Para hacer frente a esto, los tiempos de planificación de eventos corporativos deben ampliarse considerablemente. Organizar un evento con solo dos o tres meses de antelación es inviable en el panorama actual de saturación. Por otro lado, las agencias y clientes deben educar a sus corporaciones para ser extremadamente flexibles con las fechas del evento si quieren conseguir disponibilidad y evitar tarifas prohibitivas.
El impacto directo en el sector MICE
Pero, más allá de la temporada baja, el sector MICE ha recibido varias estocadas más a causa de esta situación. Rudolf Rannegger (Ovation Global) y Humi Lema explican que los presupuestos corporativos para eventos no han crecido al ritmo de la inflación hotelera. Esto impacta directamente en la experiencia del asistente. Al tener que destinar la mayor parte del presupuesto a pagar las habitaciones y el espacio del hotel, las empresas se ven obligadas a recortar en áreas fundamentales que aportan valor al evento. Esto incluye reducir los días de duración del evento, disminuir el número de asistentes, o bajar la calidad del catering, la producción audiovisual y las actividades complementarias.
Riesgo de pérdida de competitividad y fuga de eventos
Esta problemática genera un viraje importante de las agencias que se decantaban por España ya que hemos perdido una de nuestras marcas de oportunidad más relevantes. En este sentido, Rudolf Rannegger advierte que el sector MICE europeo antes elegía España por ofrecer tarifas competitivas frente a Londres o París. Actualmente, al igualarse los precios, los clientes corporativos prefieren llevarse sus eventos e incentivos a otros destinos que justifican mejor ese desembolso, como Viena, Copenhague o incluso Miami, en el caso de altos presupuestos.
Además, Humi Lema critica que los hoteles están tratando todos los eventos por igual, sin diferenciar si se trata de un viaje de incentivo de alto lujo, que puede pagar tarifas premium, o una simple reunión interna de trabajo que requiere presupuestos más ajustados.
El problema del servicio
Una de las quejas más unánimes por parte de las agencias y clientes corporativos es que han notado que la calidad del servicio hotelero ha disminuido drásticamente. Según indican, los hoteles están cobrando tarifas de 5 estrellas (500-600 €) pero ofreciendo servicios deficientes, falta de empatía desde el primer contacto con tiempos de respuesta excesivamente largos y carencias en el trato humano presencial. Por ello, se advierte a la industria hotelera que esta falta de atención al cliente y el enfoque exclusivo en la facturación están dañando la imagen del destino a largo plazo, ya que el cliente siente que no recibe el valor correspondiente a lo que está pagando.
Para solucionar esto, se propone que los hoteles aprendan a clasificar la demanda MICE. No se le puede aplicar la misma agresividad tarifaria a una reunión formativa interna que a un evento de incentivos de gran lujo. Además, resulta necesario que el sector hotelero invierta en personal y en la calidad del trato humano. Cobrar tarifas altas es aceptable para el mercado si el servicio de atención, los tiempos de respuesta y la experiencia en el establecimiento justifican económicamente el desembolso.


