Una cena a 35 plantas de altura con vistas a Viena y otras claves de la experiencia de Babé para un congreso internacional

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1. Poner a las personas en el centro
En lugar de girar exclusivamente alrededor del producto, Babé decidió dar protagonismo a los dermatólogos y distribuidores que contribuyen a su crecimiento internacional.
Bajo el concepto “In the right hands. Yours”, la experiencia buscaba reconocer a estos profesionales y hacerles sentir parte de la marca. El objetivo no era solo presentar novedades, sino reforzar el vínculo con su comunidad, desde la llegada a Viena hasta los encuentros profesionales y la celebración final.
2. Traducir la identidad de marca a los espacios
La identidad de una marca no se construye solo con un logotipo o una paleta de colores. En este proyecto, Signne trabajó cada espacio y cada elemento para que transmitieran el universo de Babé. El acero inoxidable, el metacrilato, las formas precisas y la iluminación remitían a la ciencia, la investigación y el origen farmacéutico de la firma, mientras que otros detalles aportaban calidez.
Es lo que la agencia entiende, según nos ha explicado, como couture branding: diseñar una experiencia a medida, en la que cada decisión responde a la esencia de la marca y no se limita a decorarla.
3. Conectar todos los momentos de la experiencia
El programa enlazó el stand en el congreso con una conferencia del Dr. José Luis Estebaranz, un cóctel en Wolke 21, en la Saturn Tower, y una cena para cerca de 150 invitados en ThirtyFive, en la planta 35.
Cada momento tenía su función: el stand daba visibilidad a las cuatro principales líneas de producto, la conferencia aportaba contenido profesional y el cóctel favorecía el networking. La cena cerraba el recorrido con un carácter más celebrativo. La intención era que los invitados vivieran todas las actividades como parte de una misma experiencia de marca.
4. Montar una mesa para 150 personas en solo tres horas
La cena en ThirtyFive fue uno de los grandes retos de producción. En la planta 35, con vistas nocturnas sobre Viena, una mesa imperial metalizada y retroiluminada se convirtió en la protagonista de la puesta en escena.
El montaje debía completarse, según nos cuentan, en apenas tres horas. Además, la idea inicial contemplaba una mesa interactiva con videomapping, capaz de transformar visualmente su superficie durante la velada. Los condicionantes presupuestarios y los plazos obligaron a revisar la solución técnica, manteniendo la mesa como elemento central.
5. Coordinar una producción internacional desde Valencia
La organización exigió trabajar desde Valencia con proveedores locales de Viena, seleccionados tras varias visitas y una fase previa de búsqueda y comparación de presupuestos.
Los tiempos ajustados añadieron complejidad al proyecto. Una sala acristalada situada en la planta 21 debía acoger primero las conferencias y transformarse después en el espacio del cóctel. La coordinación entre cliente, agencia y equipos locales fue esencial para realizar los cambios a tiempo y mantener la coherencia estética de cada espacio.








