Una luna gigante y 1.100 nombres: así fortaleció Banamex los vínculos entre sus empleados (Premios eventoplus 2026)

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La historia empieza antes de llegar al evento
El proyecto arrancó mucho antes de la llegada al hotel. La campaña previa alcanzó a más de 10.000 colaboradores en México mediante cuatro piezas audiovisuales, entrevistas a familiares y comunicaciones por correo electrónico. Con sus nombres, rostros e historias se construyó un manifiesto colectivo.
Esta fase resulta especialmente interesante porque amplía el alcance del evento presencial dirigido a un grupo concreto. También da otra función a la comunicación interna: en lugar de limitarse a informar sobre el encuentro, incorpora a las personas a la historia que se quiere contar. Lo importanre está en conseguir que esa comunicación tenga contenido propio y no sea solo una campaña de expectación.
Combinar distintos formatos
Durante tres días, Banamex combinó distintos formatos para que el encuentro no se limitara a una única gran plenaria. La llegada al hotel se convirtió en un showroom con activaciones como un laberinto de espejos, seguida de una full moon party en la playa. Al día siguiente, el protagonismo pasó a la plenaria, con una luna gigante que incorporaba los nombres de los asistentes y la inesperada entrada del director general en kart, antes de cerrar con una cena de gala.
Dosificar las sorpresas a lo largo del programa
La entrada del director general en un kart, el sorteo de un coche con confeti personalizado y los premios escondidos bajo las sillas fueron algunos de los momentos inesperados del evento. Esto nos ha llamado la atención porque, en lugar de concentrar todo el impacto en la apertura o en la gran plenaria, el programa repartió las sorpresas en distintos momentos de los tres días.
Y nos deja un aprendizaje: las sorpresas pueden funcionar como pequeños puntos de inflexión dentro del programa. Intercalarlas entre los momentos principales permite introducir cambios de ritmo y mantener la expectativa, en lugar de confiar todo el impacto a un único gran espectáculo.
Utilizar el espacio como parte del relato
En la llegada al hotel Barceló Riviera Maya, el check-in se transformó en un showroom con distintas activaciones, entre ellas un laberinto de espejos. Más adelante, la playa acogió una full moon party con una luna monumental de más de 8 metros y, en la plenaria, otra gran luna incorporó los nombres de los asistentes.
Es decir, los espacios no funcionaron únicamente como contenedores de las actividades. Se intervinieron para introducir el concepto del evento en distintos momentos, desde la llegada hasta la plenaria. Así, el concepto de “Lleva tu nombre” también se construyó a través de lo que los asistentes encontraban físicamente a su alrededor.















