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¿De qué sirve invertir en pantallas si siempre enseñamos lo mismo?

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Las pantallas LED, videowalls y grandes formatos se han convertido en parte de la arquitectura de hoteles, tiendas, oficinas y espacios para eventos. Pero hay una segunda parte de la inversión que no siempre recibe la misma atención: qué contenido mostramos en ellas y durante cuánto tiempo. Instronic intenta responder a este problema con ŌNIC, un catálogo de piezas audiovisuales pensado específicamente para integrarse en espacios físicos.

Cada vez encontramos más espacios en los que la tecnología audiovisual deja de ser un elemento añadido para formar parte de la propia arquitectura. Grandes paredes LED, videowalls o proyecciones pueden transformar un lobby, una tienda o un espacio de eventos. El problema aparece después: una vez instalada toda esa infraestructura, hay que alimentarla. ŌNIC parte precisamente de esa situación: se realizan inversiones importantes en tecnología y en una primera pieza de contenido, pero esta puede acabar reproduciéndose durante meses o incluso años.

“La mayoría de las pantallas reciben una pieza espectacular el día de la inauguración y después se quedan igual durante años”, explica Elisa Martínez, directora de Content Studio de Instronic.

De ahí surge ŌNIC, un catálogo de contenidos digitales licenciables creados específicamente para pantallas LED, videowalls, proyectores y otros formatos de gran escala. Actualmente reúne más de 80 piezas y cada semana se publica una nueva.

Contenido pensado para el espacio físico

La diferencia respecto a un banco de vídeos convencional está en que las piezas están concebidas desde el principio para integrarse en espacios físicos. Esto obliga a trabajar de forma distinta la escala, las proporciones y la adaptación a formatos horizontales, verticales, panorámicos, fragmentados o incluso 360º.

El catálogo tampoco se organiza únicamente por estética, sino según seis posibles necesidades del espacio: luz, profundidad, atmósfera, naturaleza, atracción y estaciones.

Así, el contenido puede utilizarse para aportar luminosidad, generar sensación de profundidad, introducir naturaleza, crear una determinada atmósfera o captar la atención mediante piezas con mayor movimiento.

También permite modificar visualmente un espacio según una campaña, una temporada o una fecha concreta sin necesidad de intervenir físicamente en toda la instalación.

Una misma pieza, diferentes usos

Los contenidos pueden adaptarse en colores, mensajes o elementos de marca, lo que permite reutilizar una misma base visual en contextos distintos.

Una misma pieza puede, por ejemplo, cambiar de gama cromática o incorporar mensajes diferentes según la campaña o el espacio en el que se utilice.

Actualmente, contenidos de ŌNIC ya se utilizan en edificios de oficinas de Grupo GMP, el estudio de bienestar SABDA en Barcelona y la red de restaurantes UDON, entre otros espacios.

Eso sí, hablamos de contenido audiovisual, no de infraestructura. ŌNIC no incluye las pantallas ni el hardware, aunque Instronic desarrolla por separado proyectos de diseño de experiencias que incluyen la arquitectura audiovisual y la integración tecnológica.

La cuestión que plantea el producto resulta interesante para el sector: si las pantallas ganan cada vez más peso dentro de los espacios, el reto ya no es solo instalar tecnología, sino conseguir que el contenido evolucione con ella.

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