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¿Dónde están los límites del humor en eventos?

¿Dónde están los límites del humor en eventos?

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Paula Rey
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Para Enric directamente no deben existir límites del humor en los eventos: cuando un cliente contrata a un cómico ya tiene que conocer previamente cuál es su estilo y, sobre todo, su tono; si cree que su tono no encaja con el tono del evento, debe optar por otro perfil.

Desde Espectalium, nos explica que, cuando les llega un briefing de un evento, actúan como prescriptores recomendándole al cliente diferentes perfiles de artistas y proporcionándole toda su información, también vídeos de actuaciones, porque cada artista tiene su forma de trabajar y su forma de hacer humor “y el cliente tiene que saberlo, escogerlo y respetarlo”. “Podría ocurrir que ciertos colectivos puedan interpretar un comentario de un cómico como una falta de respeto, igualmente el cómico dentro de su actuación puede ampararse en la libertad de expresión, en el sector de eventos hay que optar por cómicos que se sabe que no cruzan líneas que el organizador no quiere cruzar”.

No siempre tiene sentido hacer uso del humor en un evento

Nos recuerda Enric que en ciertos eventos sí es conveniente y en otros no. “En algunos casos recomendamos al cliente otro tipo de artistas (músicos, animaciones…) y si en el briefing también se nos dice que los invitados van a estar de pie, por ejemplo, en cena tipo cóctel, con 200 invitados, le diremos que no opte por un cómico”. ¿Por qué? Es fácil que no haya la atención que necesita para trabajar dado que la disposición no le favorece, estaría hablando para las paredes. Lo cierto es que los cómicos más importantes de este país no aceptan contrataciones si el público está de pie.

Una cuestión muy personal

Alonso Pulido (speaker, creador y director de Ahumor; Amor y Humor en la Educación y Empresa) considera que es imposible marcar el límite en el humor. “He aprendido en mis 17 años como profesional que los límites, sensibilidades y valoraciones en este sentido son muy personales y hay tantas como personas hay en el mundo, por lo tanto, siento que queda al criterio, consciencia y bondad del cómico, que tomará la decisión de hacer la broma desde su generosidad y sentir personal, partiendo de la base de que en mi caso personal nunca se me ocurriría hacer deliberadamente una broma sabiendo que hará daño a una persona”.

Nos anima a valorar el buen uso del humor y confiar en que las bromas con mala intención e irrespetuosas son escasas y puntuales “porque somos muchos más los que utilizamos el humor con consciencia, ternura y corazón para aportar un plus en los eventos”.

¿Humor blanco?

“Hay una delgada línea que no hay que sobrepasar, el humor mal trabajado e improvisado es muy peligroso, la mejor improvisación, siempre, es la más ensayada”, nos decía Sr Corrales. Él dice trabajar en eventos el llamado humor blanco: “te aseguro que, si no te metes en ningún charco, no tocas la política, la religión, la monarquía, el sexo, haces gala del lenguaje inclusivo, no utilizas lenguaje soez, no caes en el machismo ni en el chiste fácil y no abusas de palabras malsonantes, no hay problema”.

El objetivo para él en eventos es intentar hacer reír a la mayoría del público e intentar, al mismo tiempo, no ofender a absolutamente nadie. El valor añadido de un humorista profesional en eventos considera que es hacer humor sobre el producto, la empresa…  “Siempre te pasan un briefing con las características básicas del producto, por ejemplo, y ahí es donde nosotros tenemos que sacar punta, hay mucha preparación que no se ve, se dejan muchas líneas cómicas en la papelera que no se llevan al directo”.

También dice que es importante dejar claro si hay posibles límites o simplemente gustos respecto al tipo de humor en el briefing porque… “hay clientes que aman que ironices sobre la competencia y clientes que no te lo permiten”.

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