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El complejo, y a veces confuso, mundo de las certificaciones en sostenibilidad

El complejo, y a veces confuso, mundo de las certificaciones en sostenibilidad

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Cristina Munoz
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En un mundo donde ser ‘bueno’ no basta, sino que también hay que parecerlo, y donde el greenwashing está omnipresente, certificar la veracidad de las acciones de las empresas parece más importante que nunca, pero es sin duda complicado. Primero porque son procesos farragosos, segundo, porque han proliferado las empresas certificadoras, a menudo con sus propios protocolos.

Por ejemplo, en eventos, las más populares (en número de certificaciones) en España parecen ser Biosphere y Eventsost relativas a la actividad; BeCorp aporta una visión más completa de la gestión de la empresa. En cuanto a destinos, Global Destination Sustainability Movement (GDS-Movement) publica su propio ranking (que se puede asemejar a una certificación). No obstante, es la UNE-EN-ISO 20121:2013, que establece un estándar internacional en la gestión sostenible de eventos, es posiblemente la más completa porque certifica todas las etapas del proceso: diseño, organización, planificación, ejecución, desarrollo, revisión y actividades posteriores al evento. Sin embargo, para agencias pequeñas y medianas suponen un complejo y costoso proceso que no siempre pueden asumir, y opciones como EventSost o GDS son una solución utilizada a menudo.

En todo caso, opina Alberto Gómez (EventSost), “nos estamos volviendo un poco locos con todo este tema. ¿Qué es una certificación? En realidad, es una acción de comunicación en la que buscamos que un tercero comunique algo que yo hago. En realidad, la ISO es International Organization for Standardization, es una asociación de asociaciones, ongs, empresas, que se reúnen para ponerse de acuerdo en la homologación de determinadas formas de producción, que dieron lugar después a las entidades nacionales de certificación (ENAC) que finalmente emiten emitiendo las certificaciones”.

“Por ejemplo, ISO no existe en EEUU, que tiene su propia certificación de una gran complejidad por todos los aspectos que toca. La ISO 20121 se llama así porque se creó en 2012 para los JJOO de Londres, es decir, se hizo a medida para un evento como los juegos olímpicos, que no tiene mucho que ver con una pequeña convención en un hotel”. Y, por cierto, ISO está en revisión para evitar ciertas imperfecciones de la versión actual, un trabajo conjunto de las asociaciones francesas e inglesas de agencias de eventos (nació para los Juegos de Londres, y se modificará para los de París 2024, cerrando así el círculo)”.

“Con esto quiero decir que realmente lo importante de una certificación, escojas la que escojas, es el acompañamiento y el aprendizaje en el proceso, porque realmente a veces es complicado. El valor esencial que aporta es que te hace mejorar y que puedas comunicarlo”.

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