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[PODCAST] La cara real del freelance en eventos en primera persona 

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El sector de los eventos en España se encamina hacia un modelo de colaboración cada vez mayor con autónomos por la volatilidad del mercado. Ser freelance en este sector es moverse entre la libertad y la incertidumbre, entre la oportunidad constante y la necesidad de saber adaptarse. En este episodio hablamos con Sonia Frías, Sandra Panisello (ambas freelance) y Carles Alonso (abogado) para entender cómo se construye una carrera independiente desde dentro. A través de su experiencia descubrimos cómo se gestionan las contrataciones, qué buscan las empresas y cuáles son las claves para mantenerse en el sector. Y para agencias y proveedores, las claves para trabajar mejor con ellos. Una conversación honesta sobre lo que implica trabajar por cuenta propia hoy de la que te traemos las claves.

Tipos de freelance 

Existen tres perfiles diferenciados según su función y momento del proyecto: 

  • De oficina: Los que se encargan de gestionar el proyecto de la «A a la Z». Tienen visión estratégica y capacidad de planificación y asisten al evento desde una visión general. 
  • De operativa: Son los encargados de ir apagando los fuegos del evento. Perfiles resolutivos, con gran capacidad de improvisación, conocimiento del terreno y resistencia emocional para solucionar crisis en tiempo real y asegurar el correcto desempeño del evento. 
  • Mixtos: Alternan ambas funciones. Son especialmente útiles para cubrir los meses de baja actividad en el sector como pueden ser invierno y verano. 

La relación del freelance con agencias y marcas 

El freelance a menudo actúa como puente entre el proveedor final y la agencia. Aunque trabaje para la agencia, suele tener trato directo con el cliente por lo que es importante que el perfil sea coherente con los requisitos del cliente y la relación comercial. Además, otra de las razones por las que recurrir a este rol es la necesidad de externalización por volumen. Las agencias recurren a autónomos cuando están saturadas, delegando desde tareas específicas, como transporte o cenas, hasta la dirección íntegra del evento.  

Esta figura es menos habitual en marcas grandes que prefieren la seguridad de una agencia, pero posible en marcas pequeñas que ya conocen el bagaje del profesional y en las que genera confianza. 

Aspectos legales y contractuales 

Un punto crítico del debate fue la necesidad de profesionalizar la relación. Para ello, es vital dejar constancia por escrito de las condiciones, ya sea vía contrato marco o presupuesto firmado, para delimitar responsabilidades en caso de imprevistos. Es fundamental en este caso el seguro de responsabilidad civil, pero también es difícil de contratar para este sector, ya que las aseguradoras no comprenden bien los riesgos específicos y no son guías turísticos ni administrativos puros. 

En este sentido, las cláusulas de cancelación suponen una lucha constante. El freelance bloquea su agenda y pierde otros trabajos; si el evento se cancela sin indemnización, el profesional queda desprotegido. 

Por otra parte, a este respecto se discutieron los criterios que pueden convertir una relación mercantil en laboral encubierta. En primer lugar, se maximiza la dependencia, ya que la agencia marca horarios fijos, vacaciones y da instrucciones directas de mando. Además, se adquiere una exclusividad económica, ya que, si el 75% o más de la facturación proviene de un solo cliente (figura del TRADE), existe un riesgo legal importante para la empresa. 

La realidad económica del día a día 

Las remuneraciones en España son significativamente más bajas que en otros mercados como EE. UU. o el resto de Europa. Cuando en realidad, el freelance debe ser su propio comercial, contable, gestor y productor, lo que genera una gran carga administrativa y emocional. En este trabajo, hay que saber gestionar la incertidumbre de los meses flojos y la falta de beneficios sociales (jubilación más baja, menos bajas médicas). 

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