Kinder convierte 3.000 m² en un gran parque deportivo itinerante para combatir el sedentarismo infantil

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¿Sabías que el 44,4% de los menores pasa más de tres horas al día frente a las pantallas durante los fines de semana? ¿O que el 26,9% mantiene hábitos sedentarios? Son algunos de los datos que recoge el Estudio ALADINO 2023 y que ponen sobre la mesa un reto: conseguir que los más pequeños se muevan más.
Y aquí es donde entra Kinder Joy of moving Experience. En lugar de explicar a los niños por qué es importante hacer deporte, Ferrero ha decidido ponérselo fácil (y divertido): llevar hasta sus ciudades un espacio de casi 3.000 m² lleno de actividades deportivas para que descubran el placer de moverse jugando.
La idea nació a finales de 2023 en Badalona y desde entonces se ha convertido en un evento itinerante que ha pasado por ciudades como Almería, Castellón, Teruel o Gijón. Este 2026, el tour ha hecho parada en Zaragoza, León y Miravet, en Terres de l’Ebre, ampliando por primera vez su recorrido a municipios más pequeños.
¿Qué pasa dentro de estos 3.000 m²?
Imagina llegar a una plaza y encontrarte con un gran recinto deportivo donde puedes pasar de lanzar a canasta a jugar al fútbol, probar el atletismo o descubrir qué es el snookball, una curiosa mezcla de fútbol y billar.
Esa es la propuesta del evento: ocho zonas temáticas para probar diferentes deportes sin la presión de competir ni tener que ser especialmente bueno en ninguno.
El espacio reúne pistas de baloncesto 3×3, fútbol, voleibol, mesas de ping-pong y otras actividades adaptadas a diferentes edades. Todas ellas están dinamizadas por monitores especializados que acompañan a los participantes durante la experiencia.
Y aunque los niños son los protagonistas, las familias también tienen su sitio. La idea es que puedan compartir una jornada de ocio activo, descubrir nuevas disciplinas y disfrutar juntos de una propuesta gratuita que convierte el deporte en una forma de entretenimiento.
Lo interesante es que no se trata de una exhibición ni de un torneo con ganadores y perdedores. Aquí el objetivo es que cada participante encuentre algo que le guste, se anime a probarlo y, quién sabe, descubra una nueva afición.

Un parque deportivo que se monta, se desmonta y sigue viajando
Otra de las particularidades de Kinder Joy of moving Experience está en su formato. En vez de esperar a que las familias se desplacen hasta una gran instalación deportiva, es el evento el que viaja hasta ellas.
El tour transforma temporalmente espacios públicos en recintos dedicados al deporte y al juego. Una vez terminada cada parada, la instalación se desmonta y continúa su recorrido hacia el siguiente destino.
Y este año ha incorporado una novedad: salir de las grandes ciudades. Tras visitar Zaragoza y León, el evento celebró su última parada del 9 al 11 de octubre en Miravet, un pequeño municipio de Terres de l’Ebre, en Cataluña.
Para hacerlo posible, el proyecto se apoya en la colaboración con ayuntamientos, centros educativos y entidades deportivas locales. Así, cada parada no solo lleva nuevas actividades a la localidad, sino que también implica a los agentes del territorio y acerca la experiencia a su comunidad.

Una marca que convierte su mensaje en una experiencia
Detrás de toda esta propuesta está Joy of moving, la metodología educativa en la que se inspiran muchas de las actividades del tour. Su planteamiento es utilizar el juego y el movimiento para estimular el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de los niños.
Pero más allá de su vertiente educativa, el caso también resulta interesante desde el punto de vista de los eventos de marca. Ferrero no se limita a lanzar un mensaje sobre la importancia de combatir el sedentarismo infantil, sino que crea una experiencia en la que su público puede ponerlo en práctica.
Y los números reflejan el recorrido de la iniciativa: desde su lanzamiento, Kinder Joy of moving Experience ha recibido a más de 23.000 visitantes, entre niños y familiares, y ha movilizado a más de 14.500 menores, más de 7.000 de ellos durante 2026.
El tour forma parte de un programa internacional de Ferrero presente en más de 30 países, que alcanza cada año a 3,7 millones de niños y niñas.







