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[PODCAST] La producción. El punto en el que convergen la inspiración y la realidad 

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Ernest y La Remedios refuerzan sus departamentos de producción y cuentas Cines Callao experimenta con el formato cine-dating este San Valentín El poder de la emoción en los eventos MICE: cuando el arte transforma la experiencia 
La producción de eventos es el arte de orquestar el caos. Es una disciplina técnica donde el ingenio se encuentra con la emoción, y donde la complejidad logística es tal que cualquier detalle puede desestabilizar la estructura. Para entender la maquinaria que opera detrás del telón, hemos reunido a tres perfiles que llevan entre bambalinas mucho tiempo: AB SO LU TE - Gustavo Pérez, director técnico, beon. Worldwide - Jesús Tenorio, director de producción Eferson, Enrique Fernández, CEO y fundador. A través de su experiencia, diseccionamos las capas de una profesión que vive en el filo de la navaja.

Existe el mito de que la producción limita la creatividad. La realidad, según los expertos, es que existe una simbiosis necesaria. El desafío principal reside en la «traducción» de conceptos. Cuando un creativo imagina una experiencia, el productor debe descodificarla en cargas eléctricas, planos de rigging, normativas de seguridad y tiempos de montaje. Lejos de ser un freno, las limitaciones técnicas (la altura de un techo, la carga de un suelo o un presupuesto ajustado) actúan como catalizadores. Obligan al equipo a buscar soluciones laterales, logrando a menudo resultados más innovadores que si tuvieran recursos infinitos. La producción no dice «no»; dice «¿cómo podemos hacerlo viable?». 

El breafing, un mapa en evolución 

La comunicación entre departamentos es el punto de dolor más habitual. Los ponentes coinciden en que el briefing perfecto es casi una utopía. Los eventos son organismos vivos y la información cambia constantemente. Sin embargo, el briefing debe tratarse como el documento fundacional de las expectativas. 

  • Las variables críticas: Más allá de la idea, lo que define la viabilidad son factores rígidos como pueden ser el espacio, el presupuesto y el timing. Si uno de estos falla, la creatividad no tiene soporte. 
  • La interpretación: Un documento técnico detallado evita el desperdicio de horas trabajando en propuestas inviables. El objetivo es que el briefing funcione como una guía emocional anclada en la realidad física, permitiendo que todos los implicados hablen el mismo idioma desde el día uno. 

El dato y la memoria 

Lo que está claro es que la evaluación de un evento combina métricas tangibles con sensaciones intangibles. Los ponentes coinciden en que la métrica principal es la satisfacción y la emoción con la que el público sale del evento; algo que perdura en la memoria, lo que es uno de los objetivos de comunicación más comunes en cualquier evento.   

Se destacan, además, otras formas de medición basadas en las nuevas tecnologías. Actualmente se están utilizando herramientas como mapas de calor, conteo de personas, cámaras y NFC para obtener datos objetivos sobre flujos de asistencia e interés en ponencias o stands. Estos nuevos métodos de conteo pueden conseguir lo que antes nos parecía inimaginable: medir lo intangible, cuantificar la emoción. Sin embargo, desde la perspectiva interna, el éxito también se mide por el cumplimiento de los procesos técnicos, el presupuesto y la ausencia de errores críticos. En definitiva, todo suma en la consecución de un evento redondo, independientemente de que estos datos estén presentados en forma numérica. 

Gestión de la incertidumbre 

El directo no perdona. A diferencia de una película, aquí no hay «toma dos». Por ello, los expertos señalan la preproducción como la fase más crítica del proyecto. Es el momento de la anticipación obsesiva. 

Los imprevistos se dividen en dos categorías: los riesgos calculados y los incontrolables (como el clima extremo o el fallo humano repentino). La única forma de blindarse ante lo segundo es tener lo primero perfectamente atado. Un plan de producción robusto no solo define el Plan A, sino que tiene activados los protocolos para el Plan B y C. La experiencia de un director de producción no se demuestra cuando todo va bien, sino en su capacidad de respuesta y calma cuando surge la variable inesperada, solucionando el problema antes de que el cliente final sea consciente de su existencia. 

El perfil profesional 

La producción de eventos no es un trabajo de 9 a 5. Se describe como una actividad «ciclotímica»: periodos de planificación valle seguidos de picos de adrenalina y estrés extremo durante el montaje y el directo. 

Esta naturaleza intensa requiere un perfil psicológico específico. Es una profesión vocacional porque exige sacrificios en la conciliación personal y una capacidad inusual para gestionar la presión. Como mencionamos en nuestro episodio sobre salud mental, el «estado de alerta continuo» pasa factura. Sin embargo, tiene una recompensa que pocas profesiones ofrecen: la gratificación instantánea. Ver materializado físicamente lo que meses atrás era un simple boceto en un papel genera una adicción positiva, una «magia» técnica que, según nuestros invitados, hace que todo el esfuerzo merezca la pena. 

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