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Noruega, el lujo de vivir la naturaleza

Eventos magazine #116

Noruega, el lujo de vivir la naturaleza

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Cuando pensamos en Noruega, casi de forma automática aparecen los fiordos, los paisajes abiertos y esa sensación de naturaleza intacta que impone respeto. También su herencia vikinga, muy presente en la cultura y en la manera de relacionarse con el entorno. Pero Noruega es algo menos evidente y mucho más interesante, una forma de vivir con calma, con normas claras y valores sólidos como el respeto, la igualdad o el equilibrio. Allí existe incluso una palabra para definirlo —kos—, un concepto ligado a la comodidad, al bienestar y a sentirse a gusto sin artificios. Y es desde ese concepto, en el que la naturaleza marca el ritmo, cuando empezamos a explorar este destino.

En Noruega existe una idea muy clara: la tierra no es del hombre, el hombre es de la tierra. No es solo una idea, es una filosofía de vida profundamente arraigada. El país cuenta incluso con una ley conocida como el derecho de acceso a la naturaleza (Allemannsretten), que permite a cualquier persona moverse libremente por el entorno natural, siempre desde el respeto. Caminar, atravesar paisajes abiertos o convivir con el entorno se entiende como algo natural. No sorprende, entonces, que algunos de sus hoteles más emblemáticos no busquen imponerse al paisaje, sino convivir con él. En Noruega, incluso la arquitectura acepta que nada es permanente.

Sorrisniva Igloo Hotel

Cada invierno, este hotel de hielo se construye desde cero a orillas del río Alta. Cuando llega la primavera, se derrite y vuelve a la naturaleza de la que nació.

Kirkenes Snowhotel

Esculturas de nieve, habitaciones heladas y arquitectura efímera que se rehace año tras año, en un diálogo constante entre diseño, clima y paisaje ártico.

Svart (Six Senses)

A los pies del glaciar Svartisen, este hotel de diseño circular sobre el agua marca un antes y un después en sostenibilidad. Concebido como un alojamiento de energía positiva, produce más de la que consume y minimiza su impacto ambiental al “flotar” sobre el fiordo mediante pilotes.

Wolf Lodge (Polar Park)

Ubicado dentro del parque de animales más septentrional del mundo, este lodge ofrece una experiencia tan exclusiva como difícil de olvidar: dormir dentro del recinto de los lobos. Las habitaciones, acristaladas, miran directamente a su hábitat

Vivir la naturaleza, no mirarla

En Noruega, las actividades no se conciben como un extra del viaje, sino como la forma más directa de entender el entorno. Aquí todo sucede al aire libre, en contacto con el frío, el silencio y los paisajes abiertos. No se trata de acumular experiencias, sino de vivirlas con calma, dejando que la naturaleza vuelva a marcar el ritmo.

Mushing bajo la aurora boreal: La experiencia se realiza en formato self-drive dog sledding: cada pareja conduce su propio trineo de huskies a través de paisajes nevados y, si tienes suerte, existe la posibilidad de ver la aurora boreal durante el recorrido.

Ice Karting: Para grupos que buscan una actividad más dinámica, algunos resorts —especialmente en zonas como Geilo o el norte del país— ofrecen circuitos de karts sobre lagos congelados. Es divertido, competitivo y pura adrenalina sobre hielo.

El sol que no se esconde

En el norte de Noruega ocurre algo que, para quien no lo ha vivido, cuesta imaginar. Durante varias semanas en verano el sol no llega a ponerse nunca del todo. A medianoche, en lugar de oscuridad, hay una luz suave y dorada que se mantiene en el horizonte, como si el día se resistiera a terminar. Es lo que se conoce como el sol de medianoche, un fenómeno natural que cambia por completo la percepción del tiempo y transforma cualquier actividad en algo fuera de lo común.

Safari de ballenas bajo el sol de medianoche: Desde destinos como Andenes o Tromsø se organizan salidas privadas en barco para avistar orcas y ballenas jorobadas. Hacerlo a las once de la noche, con esa luz constante que parece un atardecer eterno, convierte la experiencia en algo difícil de olvidar y redefine por completo la idea de lujo.

Arctic Floating at Vervet: Consiste en flotar en aguas árticas con un traje térmico que mantiene el cuerpo seco y caliente. Es una actividad fácil, segura y apta para casi todo el mundo, ideal para desconectar durante una o dos horas y añadir un momento diferente al programa.

El bienestar como forma de estar

Noruega no es solo aventura. Como comentábamos, el término kos también habla de bienestar, de bajar revoluciones y de sentirse a gusto sin grandes artificios. Por eso, más allá de las actividades dinámicas, el destino propone experiencias más pausadas, pensadas para reconectar con el entorno y con uno mismo, donde la naturaleza vuelve a ser el elemento central.

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Urban Saunas – SALT Oslo: Ubicado frente a la Ópera, SALT es uno de los espacios culturales más singulares de la ciudad. Arte, música y arquitectura nórdica conviven con Árdna, una de las saunas más grandes del mundo, construida dentro de una estructura inspirada en los antiguos secaderos de pescado. Un lugar donde el afterwork se transforma en ritual, con sesiones de sauna, DJ sets y eventos privados en un entorno tan bohemio como vibrante.

Sauna y baño frío en la naturaleza: Alternar el calor de la sauna con un baño en aguas frías, rodeado de paisaje natural, forma parte de la rutina de bienestar noruega. Una experiencia sencilla y profundamente conectada con el entorno.

¿Cómo comunicar?

Y en cuanto a cómo comunicar todo esto, Noruega también ha sabido hacerlo de forma coherente y valiente. Si has pisado ibtm World, seguro que recuerdas el claim (o el trasero) más comentado del sector: aquella gráfica de Visit Norway que materializaba de forma perfecta la noción de naturaleza (¡en todas sus formas!). Más allá de la provocación, era una manera directa y honesta de explicar el destino, alineada con su forma de entender el entorno. Una pieza que ha quedado en la memoria colectiva del sector. Comunicadores: vale la pena atreverse un poco.

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