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Nuestro activo más importante, que no podemos desaprovechar

Nuestro activo más importante, que no podemos desaprovechar

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Eric Mottard
La empresa industrial IMEM organiza su propio congreso… y ayuda así a posicionar su región  Un ejemplo de estrategia completa de sostenibilidad en eventos: SAP Cómo la promoción económica de Cantabria se fija en los eventos  
Se están definiendo las reglas del partido, las condiciones y normas en las que se hará la vuelta a la actividad en varios sectores, desde transporte hasta restaurantes… y también eventos y reuniones. Y en esta redefinición, tendríamos que conseguir reglas más favorables que otros sectores teniendo en cuenta unos activos únicos que tenemos, pero parece que estamos camino de acabar peor parados aún que otros segmentos. Basta ver lo que se permite en el transporte aéreo y lo que se presiente en eventos (con aforos ridículos y distancias de 2 metros) para darnos cuenta de que estamos a punto de ser tratados peor que otros, o por lo menos no mejor. Tenemos que ser nosotros los líderes en la definición de normas que aprovechan estos activos. Por Eric Mottard

Sí, tenemos un enorme activo, una suerte única. A un restaurante o al metro, no sabes realmente quién va, la gente se cruza y sabes que sería un infierno reconstruir las interacciones (aunque estamos esperando las apps que nos vigilarán). También controlar comportamientos es complicadísimo cuando no sabes quién está, y tienes personas que acuden al sitio sin la autoridad moral que supone la entidad, empresa que te ha invitado junto con otras personas de un colectivo (y mejor aún si quien está contigo forma parte de un mismo colectivo ante el cual quieres mostrarte responsable porque interactuarás mucho más allá de este momento puntual). Pero la situación es radicalmente diferente en eventos, donde tienes:

  • Una agencia profesional que se puede responsabilizar de la aplicación de las normas, tener personal formado para ello y procesos muy integrados.
  • El conocimiento perfecto de quién es quién, con la posibilidad de realizar una comunicación previa, cuestionarios o controles a priori o a posteriori, puesto que se sabe exactamente quién viene, con un proceso de inscripción claro.
  • Un público serio, profesional. En un avión o en el metro, viene cualquiera. Un estudiante tonto (lo he sido, sé de qué hablo…) o un turista irresponsable de humor de vacaciones. En una convención vienen tus vendedores en un marco profesional. Mucho más fácil que se porten de forma responsable.

Tenemos estas ventajas pero lo que se ve hasta la fecha nos trata como si los eventos fueran un espacio abierto a los cuatro vientos, en los que no se sabe quién viene. Si las primeras modelizaciones se confirman, ni se podrá llenar una sala en un 30% de su capacidad. Saldrá ahora el borrador de protocolo del ICTE, y ojalá proponga medidas menos restrictivas que en el metro pero sea me temo que no serán más favorables que estos otros sitios (restaurantes, transporte público…). Y después llega Sanidad, que no conoce nuestro sector y estos activos, y costará que tome en cuenta nuestra especificidad. Personalmente, me sentiría más seguro en una convención que en un metro aunque la densidad del metro fuera menor aún que en la convención.

Tenemos que conseguir que el ICTE y sobre todo, Sanidad, entiendan la especificidad de los eventos (espero tener una buena sorpresa cuando salgan las normas, y me tragaré mis palabras con alegría). Lo conseguiremos si definimos NOSOTROS lo que pueden ser normas razonables, utilizando estos activos únicos que tenemos. El Foro MICE ha dado pasos de gigante en la dirección de una representación institucional única, ahora tenemos que pesar todos en esta definición de normas. Es sin duda LA cosa más importante para nuestra industria. Y entre todos estos aspectos regulatorios, uno pesa más que cualquier otro: el aforo. Tenemos que conseguir un mayor aforo, o la rentabilidad de los eventos y su química serán muy complicadas.

Abraham Lincoln decía que la mejor manera de predecir el futuro es creándolo. Ya sabemos lo que tenemos que hacer. No desperdiciemos nuestro mayor activo.

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