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Pilla Tortilla, el bar de  Lay’s en Madrid que convierte su ingrediente en una experiencia  

Pilla Tortilla, el bar de  Lay’s en Madrid que convierte su ingrediente en una experiencia  

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Lay’s ha decidido llevar su famosa tortilla de patatas con chips al mundo real con Pilla Tortilla, un concepto gastronómico que acaba de aterrizar en el centro de Madrid con dos locales y una idea muy clara, convertir un producto de gran consumo en una experiencia física donde la marca no solo se ve, se vive y se come.

De la campaña al espacio físico 

Hace menos de un año la marca ya había empezado a cambiar su territorio de juego cuando dejó de hablar solo de snack para hablar de ingrediente. La tortilla hecha con patatas Lay’s empezó a aparecer en redes sociales, primero como una receta curiosa, luego como algo que cada vez hacía más gente. La típica cosa que ves en Instagram o en TikTok y piensas que algún día tienes que probar en casa. Pero detrás de esa receta viral había una oportunidad. Lay’s no estaba intentando que comieras más patatas fritas como aperitivo, estaba intentando meterse en la cocina, en las comidas, en algo tan cotidiano como hacer una tortilla. Lo interesante es que la historia no se quedó en una campaña o en una acción puntual. Pilla Tortilla es la evolución lógica de esa idea. 

Campaña Lay’s Tan sencillo como echarle huevos
Descubre la campaña “Tan sencillo como echarle huevos”

Cuando una marca consigue que su producto forme parte de una receta, el siguiente paso natural es crear el lugar donde esa receta se convierte en experiencia. Y eso es exactamente lo que ha hecho Lay’s. En Madrid ha abierto dos espacios distintos pero complementarios, un bar más tradicional en la zona de Fuencarral y un formato take away en Malasaña, más rápido, más urbano y más pensado para un público joven. Dos formatos, dos ritmos de consumo y una misma estrategia, estar presentes en más momentos de vida del consumidor. 

La carta está construida alrededor del producto y no al revés. Aquí la protagonista es la tortilla, que puedes personalizar con toppings muy reconocibles y muy nuestros, con ingredientes ligados a la gastronomía española, desde jamón, chorizo o pimientos, hasta combinaciones más creativas. Pero la cosa no se queda ahí. También hay platos como ensaladilla rusa con Lay’s, mejillones en escabeche con mayonesa de lima y patatas o fish and chips reinterpretado con las propias patatas de la marca. Y no te lo pierdas, que el producto aparece incluso en el postre. Helados de chocolate, de queso de cabra con miel o de dulce de leche acompañados de una especie de tierra de patata crujiente.  

Las marcas ya no solo se consumen, se viven 

Lo que está haciendo Lay’s no es un caso aislado, es una tendencia cada vez más clara. Las marcas de gran consumo están buscando nuevos territorios donde relacionarse con la gente de una forma más directa, más experiencial y más memorable. Ya no basta con estar en el lineal del supermercado. Ahora también quieren estar en el deporte, en el ocio, en el mundo beauty o, como en este caso, intentar posicionarse en el territorio de la gastronomía. Lugares donde la relación con el consumidor es mucho más larga, más emocional y mucho más memorable que la que se produce delante de una estantería.  

Abrir un bar en el centro de una ciudad no es solo una operación de hostelería, es una operación de marca. Es generar contenido, comunidad, prueba de producto, redes sociales y notoriedad al mismo tiempo. Es convertir el marketing en un lugar físico. 

Además, este tipo de espacios permiten algo que la publicidad tradicional no puede ofrecer, la interacción real. La gente entra, prueba, opina, comparte, sube contenido y forma parte de la marca durante un rato. Ya no es impacto, es relación.  

Hace tiempo las marcas querían estar en eventos. Ahora muchas marcas quieren ser el evento. 

Pilla Tortilla encaja precisamente en ese movimiento en el que las fronteras entre retail, hostelería, entretenimiento y comunicación cada vez son más difusas. Igual que vemos marcas de moda abriendo cafeterías, equipos de fútbol lanzando restaurantes o plataformas creando experiencias físicas, las marcas de alimentación empiezan a entender que el futuro no está solo en vender productos, sino en crear lugares donde esos productos se conviertan en algo más. 

Al final, la tortilla de Lay’s puede gustar más o menos, pero eso casi es lo de menos. Lo interesante es la estrategia que hay detrás. Porque cuando una marca de gran consumo abre un bar, en realidad no está abriendo un bar. Está abriendo un canal de comunicación, un laboratorio de marca y una experiencia que la gente puede tocar, probar y compartir.  

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