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Sesgos cognitivos: cómo utilizarlos a tu favor en el evento y no dejar que vayan en tu contra 

Sesgos cognitivos: cómo utilizarlos a tu favor en el evento y no dejar que vayan en tu contra 

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Andrea Bouzas
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Probablemente hayas sentido la necesidad imperiosa de acudir a un evento porque todo el mundo a tu alrededor iba. En otras ocasiones, habrás cometido errores en un evento y pensado que todo el mundo se había dado cuenta, cuando realmente nadie se había fijado. Te parecerá que te estoy hablando de dos cosas muy distintas, pero estas situaciones están relacionadas: ambos pensamientos son sesgos cognitivos, patrones de pensamiento que predisponen la forma en la que los individuos analizan y resuelven problemas, tal y como explican Lorena Barón y Gerardo J. Zapata en “Los sesgos cognitivos: de la psicología cognitiva a la perspectiva cognitiva de la organización y su relación con los procesos de toma de decisiones gerenciales”. Saber cómo pensamos y qué malas interpretaciones solemos realizar permiten entender y guiar nuestra forma de decidir (y las de tus asistentes). Así que, si aún no lo hacías, ten en cuenta que los sesgos son un recurso esencial de tu trabajo.

La Clínica Universidad de Navarra añade acerca de estos sesgos que, aunque puedan “parecer errores o defectos en el pensamiento, son producto de una serie de atajos mentales o heurísticas que el cerebro utiliza para procesar información de manera más eficiente.” Esto se produce porque el cerebro no es capaz de procesar toda la información que recibe, así que ciertas simplificaciones o reacciones automáticas son necesarias, aunque en algunos casos provoquen imperfecciones o errores. 

Para el organizador, los sesgos cognitivos en los eventos son un arma de doble filo: son su mejor herramienta a la hora de comunicar e impactar sobre los asistentes, al aplicarlos en el diseño del evento y su comunicación; pero pueden convertirse en su enemigo al realizar el trabajo, porque el organizador también padece estas imperfecciones.  

El efecto halo, tu mayor aliado para generar una imagen positiva del evento 

El efecto halo es uno de los sesgos más utilizados en marketing. ¿Sabes cuando conoces a una persona y, en los cinco minutos que pasas con ella, hace algo que te disgusta y decides que te cae mal, aunque realmente no sepas nada de ella? En esto consiste dicho efecto: en formar una valoración u opinión acerca de algo o alguien a partir de la impresión que nos genere. Una impresión que, por cierto, puede ser tanto positiva como negativa, y que será difícilmente alterada. Y si piensas algo positivo de una persona (o marca), querrás, por voluntad de coherencia, que todo acerca de ella sea positivo, o viceversa. Si hablamos de eventos, esa valoración se creará a partir de las características que más nos llamen la atención al acceder a él.  

En definitiva: procura dar una buena impresión inicial si quieres que los asistentes vean con buenos ojos a la marca organizadora. De ella dependerá en gran medida cómo valoren la experiencia del evento y la relación que establezcan con la marca, e influirá en la toma de decisiones de compra (en el caso de que el evento tenga un objetivo promocional). Además, si lo utilizas de forma correcta podrás construir una marca sólida, destacando sus cualidades. ¿Cómo potenciar las características positivas de tu evento para generar el evento halo? Céntrate en que el espacio cuente con un diseño atractivo y que, a través de los elementos que conformen el evento, se transmitan los valores con los que la marca se quiera asociar. 

Genera “miedo” sobre el asistente a perderse el evento 

Seguro que has oído hablar del FOMO (Fear Of Missing Out), utilizado en eventos como el live shopping. También conocido como el miedo a la pérdida, este sesgo se basa en impulsar la sensación de miedo ante la posibilidad de perderse un evento. ¿Sabías que las personas sentimos con mayor intensidad cuando perdemos algo que cuando lo conseguimos? 

Para generar esta necesidad de formar parte del evento, trabaja ese “miedo” desde mucho antes del evento. Además, la comunicación debe resultar muy atractiva para enganchar desde el minuto uno a los posibles asistentes: en la convocatoria y en los diferentes recursos que se utilizan para lanzar esa comunicación. 

Cuidado: los sesgos cognitivos pueden jugar en tu contra 

Sí, los sesgos cognitivos pueden ser de gran ayuda para el organizador de eventos, pero también pueden jugarte una mala pasada. El perfeccionismo es una característica habitual de los organizadores de eventos, por lo que es de lo más normal que estos profesionales caigan en la magnificación de los problemas que se producen en el evento. Igualmente, tienden a personalizar esos problemas (incluso cuando era imposible preverlos o solucionarlos antes del evento) y culpabilizarse. 

Un sesgo relacionado con todo esto es el efecto spotlight: esa sensación de que, cuando cometes un error, todo el mundo se ha dado cuenta de él, cuando realmente casi nadie se ha percatado. Este sesgo es uno de los más recurrentes entre los organizadores de eventos: los problemas surgen y los asistentes ni siquiera lo notan. Otro es el sesgo de acción, esa necesidad imperiosa de solucionar un error cada vez que aparece uno. ¿Un consejo? ¡No tienes por qué buscar una solución a cada problema que surja! En algunos casos (y siempre y cuando no suponga una gran traba para el desarrollo del evento), es mejor dejarlo estar hasta que se solucione solo y prestar atención a lo realmente importante. 

Para saber más acerca de sesgos cognitivos, échale un vistazo a nuestro último eventos Magazine.

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