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Soluciones ante el calor extremo en festivales, hablamos con Rototom Sunsplash 

Soluciones ante el calor extremo en festivales, hablamos con Rototom Sunsplash 

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Paula Sanchez
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¿Has sufrido alguna vez el dolor de cabeza del organizador de depender constantemente del clima? Para los festivales esto no es solo un obligatorio: es un reto constante. Para entender desde dentro las dificultades que van siendo mayores cada año por las altas temperaturas, hemos entrevistado al responsable de sostenibilidad del Rototom Sunsplash, Fiachra Brendan Mc Donagh y nos ha contado sus protocolos. El festival lleva organizándose en el Recinto de Festivales de Benicàssim en Castellón desde 2010 y cada año suma más de 200.000 asistencias durante el mes de agosto... ¿Cómo lo harán?

¿En qué momento se empezó a considerar el calor extremo como un factor necesario en la planificación?

Siempre ha sido una preocupación para nosotros. Es algo de lo que hablamos constantemente puertas adentro. La sostenibilidad es uno de los valores centrales del festival. Es parte de nuestra apuesta Green Splash, así que el cambio climático y sus riesgos siempre han estado sobre la mesa. 

Vivimos un episodio meteorológico en 2022 (un temporal de viento muy fuerte que nos obligó a desalojar el recinto de forma preventiva). No fue un tema de calor, sino de viento, pero nos sirvió como confirmación de que estábamos preparados. 

¿Qué medidas específicas se han incorporado?

Este año hemos sumado dos zonas de nebulización en la zona de acampada (ventiladores con niebla de agua que hacen un efecto parecido a un aire acondicionado natural). También hay un punto de agua gratuita en la acampada, siempre disponible, con agua osmotizada, microfiltrada y fría.

Dentro del recinto de conciertos hay agua en las fuentes públicas de la entrada (la fuente del León) y en todas las barras, a un euro el medio litro, también microfiltrada. Y en los puntos de información repartimos un folleto con las indicaciones de la Generalitat Valenciana sobre cómo actuar ante el calor extremo.

¿Se han modificado horarios para evitar las horas de mayor temperatura? Si es así, ¿cómo se ha comunicado al público?

Sí. El horario ha ido variando de un año a otro entre las 12:00 y las 14:00, sin una progresión fija. Ha habido un cambio este año: con la experiencia de 2024 y 2025, vimos que no tenía sentido abrir a las 14:00 porque hacía demasiado calor para el público.

Para comunicarlo, nuestro canal principal es la web, que es el primer contacto de la gente con el festival; desde ahí la mayoría se descarga la app, que usamos para avisar en tiempo real de cualquier cambio de programación o de emergencia con notificaciones push. Ya en el recinto, tenemos la guía del festival, un periódico impreso que a la gente le gusta llevar encima. Para personas con discapacidad visual usamos NaviLens, también hay códigos QR repartidos por el recinto para seguir la programación y avisos. Y en la zona de acampada tenemos un sistema de megafonía para anuncios.

¿Qué protocolos se activan cuando se llega a ciertas temperaturas?

Hay dos protocolos para dos colectivos distintos. Para el público, durante el festival: si se superan los 35 °C a la sombra, empezamos a ver lipotimias y desmayos puntuales, y los atendemos con nuestros propios recursos sanitarios. Si se llega a más de 40 °C con humedad relativa alta, el riesgo es de deshidratación y golpes de calor, y ahí ya pedimos apoyo a los servicios externos. Quien decide en el nivel de riesgo es el director del Plan de Emergencias, con el asesoramiento de seguridad y del equipo médico.

Para los equipos que montan y desmontan los escenarios, es distinto: seguimos los avisos oficiales de la AEMET, con cuatro niveles (verde, amarillo, naranja y rojo). En aviso naranja o rojo, paramos los trabajos para proteger a la plantilla (es una obligación legal para cualquier trabajo al aire libre en España, no algo exclusivo de Rototom).

¿Existen medidas específicas para trabajadores y artistas?

En general están cubiertas por nuestro protocolo de prevención, sin distinción por departamento: hidratación pautada, gorras y crema solar de empresa, zonas de descanso frescas, formación para reconocer los síntomas de un golpe de calor… Para los equipos de montaje y desmontaje hay además un protocolo más específico de su oficio, con ropa de verano, reorganización de horarios y pausas obligatorias.

Para los artistas en concreto, les damos espacios refrigerados con ventilación potente (grandes ventiladores industriales, más que aire acondicionado propiamente dicho) y contamos con personal médico situado de forma central junto a cada uno de los escenarios principales.

¿Creéis que los festivales mediterráneos tendrán que rediseñarse en el futuro por el aumento de las temperaturas?

En realidad, cada año tenemos que rediseñar el festival para que siga siendo interesante para el público, así que esto no es tan distinto, ya que hay que trabajar con lo que hay. Si organizas un festival en el Mediterráneo, tienes que tener muy presentes las condiciones climáticas, estar preparado para adaptarte y entender cómo te van a afectar cada año. 

Seguimos la meteorología día a día con equipo propio y estamos muy pendientes de los avisos de las agencias meteorológicas oficiales, pero al final también tenemos que poder tomar decisiones sobre la marcha; siempre estamos coordinándonos con las autoridades locales, que son quienes tienen la última palabra si hay que parar el festival o cambiar de fechas. Para un festival, que esto ocurra no es tan sencillo como para un concierto suelto de una gira, ya que nosotros celebramos el festival en unas fechas fijas. 

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