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Eric Mottard
Os necesitamos para ser un sector más sostenible ¿Cuál es el trabajo del convention bureau? Por qué los eventos son una joya para los destinos… y cómo explicarlo
Ante todo un disclaimer. Este artículo no es una recomendación oficial sino unas reflexiones personales, de cosas que muchos habéis tenido en la cabeza en estos días en los cuales estamos en un juego de ver quién es más radical en su reacción al COVID19 y donde los eventos están en primera línea absoluta. Una especie de momento de desahogo, con algún mensaje muy serio con el cual empiezo. Por Eric Mottard

Somos un sector desconocido pero importante, un sector de alto peso económico, científico, sociológico, y casi podríamos decir anímico… El conocimiento se transmite en eventos, nuevos proyectos surgen, nuevas relaciones comerciales, las marcas se promocionan, la gente se forma. El evento no es algo lúdico ni frívolo. Y esto genera mucha actividad económica. Un estudio en Francia dimensiona el sector en 32.000 millones de euros, lo cual en equivalente del PIB, situando a nuestro sector en más de 15.000 millones de impacto total. Además somos uno de los líderes mundiales (tercer destino mundial según ICCA). Es un activo muy importante de España, genera mucho empleo y tiene un elevado peso económico.

Esto puede ser un baño de sangre. El parón que vive nuestro sector es absolutamente inédito. He visto hoteles con menos del 10% de ocupación, centros de convenciones que tenían el mes lleno y en un par de días lo tienen absolutamente vacío. Y esto es un problema muy serio. Estamos en un sector de PYMES, y pocas PYMES tienen muchas reservas, un inversor o la posibilidad de pedir crédito. El impacto de esto, en términos de empleo y de quiebras, no se verá a final del año: van a empezar muy, muy rápido y el Estado tiene interés en definir políticas de apoyo para evitar esto.

El malentendido llega rápido. Se dice que el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos desaconseja ir a congresos. Pero viendo en detalle, simplemente desaconsejó » la participación y la promoción de congresos, reuniones y eventos científicos, incluyendo sesiones clínicas con gran afluencia de profesionales, en aquellos centros donde se estén tratando o se puedan tratar pacientes con COVID-19» (algo que se entiende). También recomendó no acudir a reuniones a los  profesionales que pudieran haber estado en contacto con el patógeno. Algo que también se entiende. Pero rápidamente pasamos de esta recomendación con sentido a “se prohíbe acudir a congresos”. Pensemos, analicemos y mantengamos cierto sentido común.

Ahora veamos… ¿WTF? Unas absurdeces que vemos estos días (os aviso, ¡me voy a meter con todo el mundo!).

Las empresas no quieren problemas. Mandan mucho los departamentos de RRPP y de comunicación, con una voluntad: no tanto hacer lo correcto analizando la situación, sino poder mostrar que se han tomado en serio la situación. Empresas como Nestlé y L’Oreal han prohibido, al parecer, a todos sus empleados cualquier vuelo internacional. No a China o a Irán, sino a cualquier país, infectado o no. Un nivel de preocupación por su salud que les tendría que hacer prohibir que crucen la calle. Ah no, es verdad, no estás en los periódicos por cruzar la calle… La violencia de la reacción corporativa (no siempre, pero en unos cuantos casos) es testimonio de la emoción que más impera en las decisiones de grandes empresas: el miedo (especialmente mediático).

Los medios y el drama. Nunca he entendido que las malas noticias vendan más que las buenas (prefiero leer buenas noticias, personalmente) pero está más que analizado que lo malo vende. Así que es lógico que la prensa generalista reporte cada nuevo caso en portada, como si esto fuera lo único que hay que comentar. Estamos en un mundo monotema absoluto (era el tema catalán hace unos meses, ahora es este) en el cual los medios ayudan a generar angustia. No tanto a educar, aconsejar, comentar soluciones, sino a dar un protagonismo enorme a cualquier dimensión negativa de esta situación.

En caso de guerra siempre hay oportunistas. En eventoplus recibimos estos días un sinfín de comunicados de prensa recordando que tal solución de streaming o plataforma de online learning funciona de maravilla en momentos de COVID19. La decencia parece ser un valor del pasado, leyendo comunicaciones que sugieren que algunos se alegran y se benefician de una situación que puede provocar miles y miles de parados.

El ataque a los eventos. En este contexto, el ataque a los eventos es total y bastante absurdo. Los aeropuertos siguen abiertos, los cines, los conciertos, el metro, el tren… sitios donde millones de personas interactúan cada día. Si efectivamente es peligroso hacer eventos, que se prohíban (desde Sanidad)… pero también que se prohíba el cine, el metro (ahh, sí, y las manifestaciones también…). Otro ejemplo: en Alemania, ITB se anuló después de que el venue que lo organiza, Messe Berlin, dijera que no podía cumplir los requisitos de Sanidad alemana que les pedía que cada participante tuviera que demostrar que no han estado en una zona de riesgo y no habían estado en contacto con personas de una zona de riesgo. ¿Qué evento puede garantizar esto? ¿Pedimos esto a cada persona que entra a una tienda? Otra incoherencia: Francia prohíbe concentraciones de más de 5.000 personas, Suiza de más de 1.000; España nada. ¿Es coherente? Todo esto da la impresión de ausencia de claridad sobre qué hacer.

Una cuarentena al estilo chino es algo lógico. Recomendaciones de cuidado y de gestos de higiene se entienden también. Pero este ataque a los eventos cuando se siguen haciendo muchos encuentros que incluyen contactos directos entre humanos, es poco lógico.

Ahhh y por cierto: como siempre los más sabios son los de El Mundo Today: El Gobierno confirma la muerte de una persona que no tenía el coronavirus

Dicho esto, también puedes ver aquí las Recomendaciones de la OMS para los organizadores de eventos ante la crisis del Covid19

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