American Family Insurance demuestra el poder del petit comité en una cena… teatral (Premios eventoplus 2026)
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La experiencia comenzó en el claustro del Museo San Telmo, en San Sebastián, aprovechando su arquitectura y el espacio patrimonial de la antigua iglesia dominica del siglo XVI. En él, los invitados fueron recibidos antes de acceder a la antigua iglesia mediante un efecto de revelación escénica, lo que sirvió de transición física hacia teatro que iban a presenciar.
En su interior les esperaba una única mesa de diez metros montada en formato imperial que haría las veces de comedor, lienzo de proyección mapping en 360°, lienzo gastronómico y pasarela artística.
En este punto, la celebración se articuló en siete actos: bienvenida, primavera, verano, otoño, invierno, celebración y despedida. Cada estación combinó una escena de videomapping, una interpretación en directo de “Las cuatro estaciones” de Vivaldi, una intervención coreografiada de los Pairing Chefs finalizando cada plato ante los invitados y una propuesta gastronómica diseñada para ese momento.
Para seguir el hilo referente al storytelling, un maestro de ceremonias fue el encargado de realizar la narrativa. Una narrativa que giró alrededor de las cuatro estaciones como metáfora del concepto de protección, ya que se trata de una marca aseguradora, y que culminó con la escenificación que pretendía evocar la alegría, el juego y el reencuentro con el niño interior.
En este caso, el nivel de dificultad residía principalmente en la manera de enlazar una experiencia gastronómica con una actuación coreografiada que tuviera un sentido final y coherente. El hecho de que la magnitud del evento fuera reducida hizo que el sentimiento de “incentivo” estuviera muy presente. Además, este evento supuso para sus asistentes la vivencia de una experiencia que no podrían vivir en su día a día, especialmente creada para la ocasión. Este atributo dispara la sensación de exclusividad tan necesaria en los eventos de este tipo. Por último, la puesta en escena causó una sensación onírica que contribuía al carácter del storytelling y, por tanto, al objetivo del evento de premiar el rendimiento.









La utilización de los sentidos como recurso emocional
Si te fijas, todos los elementos que conforman esta experiencia cubren algún sentido. La vista, el gusto, el olfato, el oído. Como asistentes, estamos muy acostumbrados a recibir estímulos a través de la vista o el oído, pero cuando la experiencia se coordina a través de todos los sentidos, el nivel de atención y almacenamiento de recuerdos se dispara. Si quieres conocer un poco más sobre los sentidos más olvidados en los eventos, consulta nuestros artículos sobre cómo utilizar el tacto y el olfato como aliados para eventos.






