Defender Trophy, el evento de Land Rover que eleva la presentación de producto a la categoría de aventura

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En la fase de clasificación, se seleccionan participantes de todo el mundo en eventos nacionales. Esta clasificación se centra en una gran final global en la que los clasificados de cada país viajan al sur de África para descubrir cuál es el ganador del reto. El equipo ganador no solo se lleva el reconocimiento y la gran experiencia, sino que además tienen la oportunidad de trabajar codo con codo junto a los equipos de Tusk, una reconocida organización benéfica de conservación de la vida silvestre en África con la que Land Rover colabora desde hace más de 20 años.
Las pruebas del Defender Trophy están diseñadas para exprimir tanto la capacidad del vehículo como los límites físicos, mentales y de ingenio de los participantes. Hay una regla de oro en esta competición que la diferencia de un rally tradicional: no es una carrera de velocidad. Ir a toda prisa por el barro o los cañones te penaliza, tienes que conducir de manera responsable. Lo que se premia es la precisión, la estrategia y, sobre todo, el trabajo en equipo. Las pruebas se dividen en cuatro grandes bloques prácticos:
Conducción extrema
Aquí se pone a prueba la habilidad técnica al volante sobre superficies brutales. Los participantes deben superar vadeos profundos y zonas inundadas. Actividades como cruzar ríos y zonas pantanosas utilizando las técnicas correctas para no inundar el motor, por ejemplo, usando el snorkel que lleva incorporado el nuevo modelo de edición limitada del Land Rover. Además, deben maniobrar el Defender por pendientes laterales extremas, crestas de dunas o senderos rocosos donde un mal cálculo puede volcar el vehículo. Por otro lado, al más puro estilo rally, se encuentran los circuitos de obstáculos en los que el conductor no ve el terreno y depende al 100% de las indicaciones gestuales de su compañero (spotter) desde el exterior.
El valor de esta fase reside en su capacidad para generar una gran presentación de producto dentro del evento. Las pruebas están diseñadas para mostrar las cualidades del participante y, lo que es más importante, del coche.

Pruebas de ingenio y mecánica
Inspiradas en el viejo Camel Trophy, estas pruebas exigen pensar rápido bajo presión. Cuando el terreno es literalmente imposible de cruzar, los equipos deben recurrir a la ingeniería básica a través de desatascos complejos por el tipo de terreno, utilizando de forma segura cabrestantes (winches), planchas de desatasco y poleas para liberar un coche enterrado en barro espeso o arena suelta. Además, deberán construir pasos usando troncos, tablones y cuerdas para fabricar puentes improvisados o rampas que permitan al vehículo superar grietas o zanjas profundas.
Nada de pantallas táctiles ni el GPS tradicional de carretera. Los equipos reciben coordenadas y deben guiarse a través de zonas remotas utilizando sistemas de navegación tradicionales, mapas topográficos y brújulas. La navegación también se da en condiciones de oscuridad total en zonas boscosas o desérticas, donde encontrar los puntos de control exige una concentración máxima.

Resistencia física y convivencia
No hace falta ser un atleta olímpico, pero la organización exige un nivel físico notable (de hecho, saber nadar al menos 50 metros sin asistencia es un requisito para inscribirse). ¿La razón? Los participantes tienen que empujar vehículos, cargar herramientas pesadas, desenterrar ruedas a paladas bajo un sol abrasador y acampar a la intemperie durante días en climas extremos. Una de las cuestiones más importantes es el factor mental. Al convivir y competir en un entorno tan hostil, la resiliencia y la capacidad de mantener el buen humor con tu compañero cuando estás exhausto y cubierto de barro es uno de los puntos que más evalúan los jueces.
Para ganar el Trophy, el jurado no solo mira el cronómetro o la tabla de puntos. Evalúan lo que llaman el Shared Mission Mindset. El objetivo final de los ganadores en la final de África es realizar tareas reales de conservación de la fauna como rastreo de cazadores furtivos o traslado de material científico con la ONG Tusk, por lo que la empatía y la solidaridad son obligatorias para levantar el trofeo. Este mindset tan buscado combina a la perfección con el propósito de legado del evento.

En conjunto, este evento genera un efecto transversal en el que una presentación de producto se convierte en una plataforma completa que pivota entre el entretenimiento, el reto físico y el legado en una acción cuyo retorno puede medirse en dinero, pero también debe medirse en conexión con la marca. Las presentaciones habituales han dejado de ser una simple muestra para dejar paso a auténticos espectáculos en los que el producto se conoce a través de la experiencia y que trata de generar sensaciones en el posible comprador similares a las que tendría al adquirir el vehículo. Este carácter aspiracional lleva envolviendo a las marcas de automoción desde hace años, generando incluso comunidades en torno a ellas. Marcas como Tesla o Harley Davidson no solo venden motor, generan sensaciones alrededor de elegir sus motores.




