El lanzamiento de la Cruzcampo 1904 y cómo hacer confluir pasado y futuro en la cultura andaluza

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La premisa de convocatoria era clara: a través de las redes sociales de Cruzcampo se anunció un evento en la plaza de las emblemáticas Setas de Sevilla. ¿Para qué? Para una presentación de producto donde la anfitriona era su nueva cerveza, pero esta no era la protagonista. De heco, el protagonista no sería comunicado hasta el día anterior. Sin embargo, la verdadera particularidad estuvo en la manera de convocar. De forma similar al evento de Netflix para Berlín, la ciudad debía formar parte de la acción, pero no toda. Las personas que lo quisieran podían adquirir una entrada vía web completamente gratuita para acceder al evento. El aforo era limitado, pero la convocatoria era abierta a cualquier persona; de esta manera generaron una sensación de exclusividad que convivía con el carácter aperturista del evento, premiando de forma clara a sus seguidores y a las personas que están más al tanto de los movimientos de la marca. La entrada incluía dos consumiciones de la cerveza presentada y un mollete de Moyêy (comercio andaluz) para acompañar el lanzamiento, sin dejar de hacer un guiño a la cultura andaluza.
El día del evento, los asistentes se arremolinaban puntuales a los pies de las Setas y fueron ingresando en una plaza decorada con las icónicas cajas de botellines de Cruzcampo, coronadas con claveles rojos que completaban la escenografía. Pero la verdadera presentación llegó cuando, junto al artista invitado Israel Fernández, el botellín de 1904 recorrió una narrativa sobre el escenario que se asemejó a un spot publicitario en directo. Israel salía a escena y cantaba la primera canción en solitario, acompañado únicamente de una guitarra. Sin embargo, la siguiente fue interpretada junto a sus compañeros, para luego unirse en la tercera canción en torno a una barra con la que contaba el escenario, disfrutando de unas 1904 y utilizando los botellines y sus propias manos para llevar el compás al más puro estilo sevillano. De esta manera, la actuación no solo nos deleitó, sino que contó una historia en la que el espíritu de unión que impregna la comunicación de Cruzcampo se une con la cultura sevillana, creando una dualidad que comunica más que una explicación de las características de la cerveza.

Siguiendo con esta dualidad, la elección del espacio tampoco fue casualidad. Según la organización, al igual que la cerveza cuenta con una doble fermentación, la marca buscó traducir esa dualidad en cada elemento. Por ello, las Setas de Sevilla, que son un espacio innovador justo en el clásico centro histórico de la ciudad, fueron el escenario elegido para expresar el punto de encuentro entre lo de toda la vida y el futuro, tal y como la marca refleja en toda su estrategia.






