Innovación, sostenibilidad y cultura local: el mix de la convención de Atolls en Mallorca

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Abile Events planteó crear un eje conceptual dividido en tres bloques correspondientes al pasado, el presente y el futuro, con una producción basada en criterios de sostenibilidad e innovación tecnológica.
El pasado. Inmersión local y cohesión de equipos
El primer día la idea era reconocer el largo recorrido de la compañía, para lo que idearon una actividad de orientación y gamificación mediante iPads por el centro histórico de Palma. El objetivo era mezclar a los asistentes en una actividad en la que todos pudieran participar sin problemas, combinando nacionalidades de forma aleatoria. Para alentar la conversación entre ellos, las pruebas integraron retos relacionados con la cultura y la gastronomía local. Además, la actividad fue planificada para que pudiera realizarse a pie, evitando un impacto ambiental innecesario.


Para terminar el día se celebró la cena de bienvenida en el Pueblo Español, que transformaron por completo en Atoll Village, con su propio callejero inspirado en los valores de la empresa. Hubo un formato de buffets con gastronomía internacional, combinado con estaciones de producto local, de temporada y kilómetro cero. El menaje fue reutilizable o reciclable.
La noche incluyó la participación de la agrupación tradicional Dimonis de Alcúdia y se completó con un videomapping sobre la fachada del ayuntamiento, cuya torre emula la Giralda de Sevilla, transformándola simbólicamente en un faro guía. Mediante una dinámica interactiva, los asistentes sincronizaron sus movimientos para realizar una carga de energía virtual que iluminó el logotipo de la compañía. Para cerrar la noche hubo una sesión de dj.


El presente. Estrategia, cocreación y un hackathon
El segundo día concentró la actividad congresual y formativa en el Palacio de Congresos de Palma, priorizando una puesta en escena minimalista basada en la reutilización de soportes para evitar la generación de residuos de montaje. Durante la jornada se realizaron sesiones plenarias y workshops a la carta: talleres temáticos basados en las demandas previas de los propios empleados, optimizando el interés y el aforo.
Para mantener los niveles de energía durante una intensa mañana de trabajo, el almuerzo adoptó un formato ágil con ambientación musical en directo y un set fotográfico profesional dedicado a la actualización de perfiles en redes profesionales (foto de portada).


Pero el plato principal llegaba después de comer: el I Hackathon Global Atolls, una acción planeada cinco meses antes del evento en la que participaron 96 equipos. Durante la plenaria de la tarde, los seis equipos finalistas presentaron sus prototipos funcionales y aplicaciones listas para implementar ante un jurado compuesto por la alta dirección, siguiendo una metodología de defensa de proyectos ágil y profesionalizada. El equipo ganador obtuvo una estancia de aceleración en Silicon Valley.
Este intenso día se cerró con un contenido motivacional: la intervención del ilusionista Daniel Sánchez, que desarrolló una ponencia interactiva sobre la superación de límites y la visión de futuro mediante dinámicas de mentalismo con toda la audiencia.
El futuro. La gala temática
La propuesta para cerrar el evento, intenso en contenidos, fue una experiencia de diversión e inspiración en la finca Son Amar, en una fiesta que combinó la arquitectura tradicional mallorquina con la producción vanguardista de su auditorio anexo.


Para ello crearon un viaje conceptual. La transición hacia el espacio de la cena se realizó a través de un túnel de láser y efectos de atmósfera con humo que emulaba una cápsula de transporte futurista. El personal de sala, caracterizado como tripulación de navegación, dio la bienvenida con instrucciones de seguridad adaptadas al mensaje corporativo de resiliencia y trabajo en equipo.
Los asistentes recibieron pulseras led inteligentes reutilizables, controladas por radiofrecuencia y sincronizadas con la iluminación y la música del espacio. El menú consistió en una propuesta de cocina fusión e innovadora, servida en mesas de seis comensales para favorecer la conversación.


El storytelling del viaje continuó durante el cierre, por ejemplo con la simulación de una situación de turbulencias en la sala mediante efectos sonoros y visuales, que era resuelta gracias a la intervención del comité de dirección sobre el escenario. La llegada al destino fue celebrada con una producción de personajes futuristas, la actuación de una artista local con un teclado-guitarra de vanguardia y una sesión de cierre a cargo de un dj local.






