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La Experiencia OT de TBS y el poder de los eventos como motor del fenómeno fan 

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El fenómeno fan es una de las fuerzas de venta más efectivas. Los fans crean plataformas con influencia, plataformas que se rigen por normas propias y un lenguaje genuino. Plataformas en las que simplemente puede penetrarse bajo un gran conocimiento de campo, también por parte de las marcas. Además, el panorama del entretenimiento está evolucionando, y con él, la forma en que los fans interactúan con sus contenidos favoritos. Ya no solo es posible consumir la programación, sino también vivirla: salir de la esfera aspiracional para alcanzar la experiencia tras la TV. Un ejemplo de esta transformación fue la Experiencia OT, una iniciativa nacida de la colaboración entre Espacio Movistar y Prime Video, y ejecutada por la productora creativa TBS, que ha llevado la esencia del popular talent show Operación Triunfo a un plano físico en Madrid.
¿Qué es Operación Triunfo?

¿Qué es Operación Triunfo?

Operación Triunfo (OT) es un concurso de talentos musical televisado en España. El formato combina la telerrealidad con el espectáculo musical.

Un grupo de jóvenes aspirantes ingresa en una academia musical de alto rendimiento, donde viven aislados y reciben formación diaria en canto, baile e interpretación por parte de un claustro de profesores. Cada semana, los concursantes demuestran sus progresos en una gala en directo.

El contenido trasciende la pantalla 

La Experiencia OT es un reflejo de la creciente importancia de los espacios experienciales, que se convierten en el «kilómetro cero» del entretenimiento, como lo describe Èric Bech, director creativo ejecutivo de TBS. La clave de iniciativas como esta es su capacidad para trascender la pantalla y convertir al espectador en un protagonista activo.  

En un mundo donde las plataformas de streaming como Prime Video concentran grandes audiencias y fomentan comunidades de fans sólidas, TBS ha conseguido generar una fuerte fidelización al recrear fielmente los espacios icónicos de la academia, como la sala del piano o la pasarela. De esta manera, se ofrece a los fans la oportunidad de «sentir» el programa, forjando un vínculo emocional más profundo con la marca y el contenido. 

La integración de tótems interactivos, juegos de conocimiento sobre OT y versiones del TikTok Corner son parte de las opciones tecnológicas que han enriquecido la experiencia, ofreciendo vías para el engagement y la generación de contenido propio por parte de los visitantes (UGC). Además, para las plataformas y partners (Prime Video, Espacio Movistar), estas iniciativas refuerzan su compromiso con el público, acercándole la marca de una manera tangible. 

De espectador a protagonista 

La colaboración entre una plataforma de streaming, un espacio físico de marca y una productora creativa (TBS) subraya la complejidad de estas activaciones. El objetivo de TBS fue diseñar una experiencia que transmitiera la sensación de «formar parte de algo que se construye entre todos», un enfoque que casa con los valores que intenta transmitir el reality. 

«Es ahí donde la creatividad deja de ser artificio y se convierte en verdad; una verdad que permanece en la memoria y construye vínculos duraderos entre las marcas y las personas.» 

El camino a seguir para las marcas 

La apertura gratuita de la Experiencia OT hasta el 26 de octubre de 2025 ilustró un posible modelo de éxito donde la música, la tecnología y la emoción dan vida a un producto televisivo. Para las plataformas de streaming y las productoras, la creación de estos espacios inmersivos no es solo una estrategia de marketing, sino una forma de capitalizar la lealtad de sus audiencias. Además, el fenómeno fan se abre a ser interpretado y experimentado. Así como ya lo hicieron plataformas como Airbnb con artistas de la talla de Sabrina Carpenter, si entiendes el universo del artista y sabes plasmarlo, la rentabilidad está casi asegurada. 

De hecho, los fandoms son uno de los mayores activos para las marcas a la hora de generar beneficio debido a su fidelidad. El K-Pop es, por ejemplo, el sector con los fans más dispuestos al gasto recurrente y elevado. No es solo música, es coleccionismo e identidad. Según un estudio de iPrice (2020), los fans más devotos gastan una media de 1.300 euros en álbumes, conciertos y merchandising de grupos como BTS. Con respecto a los eventos, los datos recientes de atVenu (2025) indican que, en eventos en vivo, el fan de K-Pop gasta un promedio de 48$ solo en merchandising por persona, una cifra un 61% superior a la media de otros géneros musicales. 

Con respecto al resto de música, aunque el K-Pop tiene el gasto per cápita recurrente más alto, los grandes fenómenos occidentales generan picos de consumo masivo en giras. Se estima que el gasto promedio por fan de Taylor Swift para asistir a su gira en el Reino Unido fue de aproximadamente 990 €. Esta cifra incluye la entrada, el viaje, el alojamiento y el atuendo/merchandising, demostrando que, como ya te contamos, para ciertos eventos el fan actúa como un turista de alto valor. 

Estos datos pueden hacerse extensibles a otros campos cuya comunidad sea muy fiel, ya que se garantiza que además el vínculo generará una conexión emocional directa con todo lo creado al respecto. Existen también varios eventos creados para fans y que aprovechan el impulso de sus comunidades e incluso existen eventos impulsados por los propios fans. Si quieres conocer algunos de esos eventos que han sido creados por las personas que más conocen estas plataformas, no dudes en leer nuestro artículo sobre eventos impulsados por fans

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