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La relación Uber-Thyssen se convierte en evento 

La relación Uber-Thyssen se convierte en evento 

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Paula Sanchez
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Con motivo del décimo aniversario de la marca en España, la alianza cultural que comenzó con el proyecto Thyssen con Uber se ha hecho evento. Y es que la marca ha decidido cumplir años en el museo para contar su historia en España, uniendo movilidad y arte. El evento contó con caras conocidas de la cultura, la televisión y el entretenimiento, por ejemplo, Carla Goyanes y Boris Izaguirre. Un caso que demuestra que el patrocinio cultural va más allá de la relación y busca el evento.

Una colaboración ya activada a través de acciones culturales relevantes

Desde el deseo de acercar los museos a nuevos públicos, como los jóvenes y los turistas, nace la colaboración de Uber con el Museo Thyssen. Por ejemplo, Noches Thyssen con Uber es una programación nocturna de visitas que amplía el horario habitual hasta las 23:00 horas y que es posible gracias a esta colaboración y al apoyo del Ayuntamiento de Madrid a través del área de turismo. Para la inauguración de este programa, se llamó la atención del público con un concierto de Barry B, en colaboración también con Cupra City Garage. 

El arte detrás del Uber

En el aniversario, el patrocinio se convirtió en el concepto creativo que articuló la experiencia. El artista Simon Said fue el encargado de reinterpretar los 10 principales acontecimientos de la marca en España desde que llegó en 2016. La exposición era efímera, exclusiva para el evento y, al mismo tiempo, ofrecía un relato visual: las esculturas detallaban cómo Uber había apostado por la movilidad eléctrica y la evolución de la automoción en la última década. 

Del arte al show 

El evento se debió completamente a su tipo de asistente: el arte y el entretenimiento fueron los protagonistas de la escaleta interna. A ello se sumó el giro performativo de Silvia Abril saliendo de una tarta de tres metros mientras cantaba “Happy Birthday”, haciendo referencia a los orígenes californianos de Uber. La culminación de esta idea fue cuando Simon Said pintó en directo un coche de Uber como si fuera un lienzo en blanco. El vehículo como símbolo se convierte en el producto artístico mediante la experiencia que el público vive con el artista.

El arte institucional no es un decorado de marca 

Y es que patrocinar hoy en día una institución artística puede ser más que colocar un logotipo. En el caso Uber, la elección del museo como sede del aniversario sirve como extensión experiencial de una alianza previa. Al apoyar la cultura, como marca, es importante crear momentos donde la cultura se pueda vivir. De esta manera, el arte será más que un decorado. 

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