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El roadshow de Givenchy para formar a sus equipos de ventas llevándolos al infierno

El roadshow de Givenchy para formar a sus equipos de ventas llevándolos al infierno

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Paula Rey
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La estimulación del cerebro, la atención, la interactividad y su dimensión experiencial le dan un valor único a los eventos como herramienta de formación. Parece que lo tienen claro en Givenchy ya que decidieron montar un roadshow con El Baúl de las Piqué por cinco ciudades de España (A Coruña, Bilbao, Barcelona, Valencia y Murcia) reuniendo en total a más de 700 personas. En cada ciudad el entretenimiento y la formación iban de la mano permitiendo a los equipos de ventas conocer la fragancia y experimentar sus características in situ, para luego poder venderla con pasión y conocimiento. Muy lejos de la sala aburrida con sillas en torno a una pantalla, con Givenchy los equipos bajaron al infierno, con sus pecados capitales, espacios fotografiables, una actuación de pole dance, un bingo, una caja de gritos…

Formación, experiencia y engagement con la marca

Para El Baúl de las Piqué, las marcas han empezado a apostar por formaciones experienciales y memorables que promueven el aprendizaje por medio de originales dinámicas, de esta forma es más probable que el producto se prescriba al consumidor puesto que el recuerdo permanece vivo y latente en la mente del equipo de ventas.

Un ejemplo de ello es la última gira de Givenchy en la que, de la mano de El Baúl de las Piqué, los formadores de la marca dieron a conocer su nuevo lanzamiento, la fragancia L’Interdit Rouge Ultime. Un viaje por España recorriendo 5 ciudades (Murcia, Bilbao, Coruña, Valencia y Barcelona) bajo una promesa, hacer a sus invitados vivir una noche en un infierno fascinante en el que se dejarían abandonar a los 7 pecados capitales.  

Pole dance, un bingo o una caja de gritos

En Palexco (A Coruña), en la Sala Yes, Yimby (Bilbao), en Casa Capell (Barcelona), en La Rambleta (Valencia) y en El Casón de la Vega (Murcia) los casi 700 asistentes bajaron al infierno.

Produjimos un escenario ad hoc para las formaciones que trasladamos a todas y cada una de las localizaciones y gracias a su disposición y diseño parecía que los invitados y formadores estuviesen en el mismísimo infierno rodeado de llamaradas de fuego. Todo acompañado de un juego de luces donde predominaba el color rojo con un detalle muy especial: usamos gobos personalizados que representaban las llamas del infierno, de manera que generaba, aún más, esa sensación de estar dentro de él”.

También personalizaron una barra de pole dance con la imagen de marca del perfume. La barra, según nos cuentan, tenía una altura muy específica y la tuvieron que colocar de manera estratégica para que, tanto la bailarina como los invitados, estuviesen cómodos a la hora de actuar o ver la performance.

Además, produjeron ad hoc un espejo infinito, protagonista de muchos selfies, y llevaron una caja de gritos donde los invitados pudieron meter la cabeza y soltar las frustraciones de su día a día. 

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