Más tecnología no significa mejores eventos: las 6 claves para innovar con sentido

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Han participado en esta mesa redonda: Edgar Sanjuan de Emogg Analytics, Mentxu Sendino de Eventscase, Santiago Revellado de Medialabs, Óscar García de Netberry, Idoya Colomar de Olyusei, Jose Moreno Fraile de Cires 21, José Luis Fernández de evenTwo, Lara Lora de Padcelona, Álvaro Pérez Silvera de Acceso Fácil, Cesc Riera de Meetmaps, Jordi Casabella de Placenet, Benito Romero de enbex, Jordi Figols, de Teaming Labs.

El problema no es la tecnología sino la resistencia a cambiar
Hoy prácticamente cualquier evento puede contar con plataformas de registro, apps para asistentes, control de accesos, traducción en tiempo real, retransmisión en streaming, herramientas de networking o inteligencia artificial. El catálogo de soluciones es enorme.
Entonces, ¿dónde está el problema? Según varios de los participantes, en muchas ocasiones el freno no está en la tecnología, sino en la resistencia a cambiar la manera de trabajar. Hay clientes que quieren probar todo lo nuevo y otros que siguen apostando por «lo de siempre», aunque existan alternativas más sencillas o incluso más económicas. A veces pesa más la costumbre que las ventajas de innovar.
La IA está en boca de todos… pero no hace milagros
Era inevitable que la inteligencia artificial ocupara buena parte del debate. Casi todas las empresas presentes ya han incorporado funcionalidades basadas en IA para automatizar tareas, generar contenidos, traducir, transcribir o analizar información.
Eso sí, también hubo cierta llamada a la calma. Los ponentes coincidieron en que existe mucho entusiasmo alrededor de la IA, pero también bastante confusión. No basta con decir que un producto utiliza inteligencia artificial; lo importante es que resuelva un problema real. De hecho, alguno de los participantes reconocía que muchas empresas todavía están intentando entender dónde tiene sentido aplicarla y dónde no.
No todos los eventos necesitan la misma tecnología
Otro de los mensajes más interesantes fue que innovar no consiste en añadir herramientas porque sí. Cada evento tiene unos objetivos distintos y, por tanto, necesita soluciones diferentes. Hay proyectos donde una aplicación móvil aporta muchísimo valor y otros donde apenas se utilizará. Lo importante es encontrar el equilibrio.
En ese sentido, varios profesionales defendieron que su trabajo cada vez se parece más al de un consultor que al de un proveedor tecnológico. El objetivo ya no es vender más funcionalidades, sino ayudar al cliente a elegir las que realmente necesita.
Los datos siguen siendo la gran asignatura pendiente
Uno de los momentos más interesantes del debate llegó cuando la conversación se centró en los datos. Todos coincidían en que las plataformas actuales generan una cantidad enorme de información sobre los asistentes: quién se registra, qué sesiones visita, cuánto tiempo permanece conectado, con quién interactúa o qué contenidos despiertan más interés.
Sin embargo, esa información no siempre se aprovecha. En muchos casos se utiliza únicamente para gestionar el evento y después queda olvidada. Los participantes defendieron que la estrategia de datos debería plantearse desde el briefing inicial, no unos días antes de abrir las inscripciones.
Porque cuando los datos se trabajan desde el principio, dejan de ser un simple registro de asistentes y se convierten en una herramienta para entender mejor al público, medir resultados y tomar decisiones para futuros eventos.
La diferencia ya no la marca el software
Hace 10 años disponer de una plataforma potente podía ser una ventaja competitiva. Hoy, la mayoría de las soluciones ofrecen funcionalidades muy parecidas. Por eso, varios participantes coincidieron en que el verdadero diferencial está en la implantación, el acompañamiento y el conocimiento del negocio. No gana quien tiene más botones, sino quien consigue que el cliente saque partido a la herramienta sin complicarse la vida.
El futuro pasa por combinar tecnología y estrategia
La sensación general fue optimista. El sector ha recorrido un largo camino en muy poco tiempo y la innovación seguirá acelerándose, especialmente con la inteligencia artificial. Pero también quedó claro que el éxito de un evento no depende de incorporar la última tecnología disponible, sino de utilizarla con sentido.
Al final, la mejor herramienta no es la más sofisticada, sino la que ayuda a organizar mejor un evento, facilita el trabajo de los equipos y aporta información útil para seguir mejorando edición tras edición.






