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Tu próximo evento debería parecerse más a Tinder y te damos cuatro razones

Tu próximo evento debería parecerse más a Tinder y te damos cuatro razones

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Paula Rey
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No, no hablamos de convertir un congreso en una aplicación para ligar. Pero sí de aprender de una plataforma que ha conseguido algo que cualquier organizador persigue: generar conexiones, mantener la atención del usuario y crear experiencias altamente personalizadas. Y es que, aunque a primera vista parezcan mundos opuestos, los eventos y las dating apps comparten un mismo objetivo: conseguir que las personas conecten. Con millones de usuarios y una capacidad casi adictiva para mantener el interés, aplicaciones como Tinder, Bumble o Hinge han perfeccionado el arte del match. Detrás de cada deslizamiento de dedo se esconden estrategias de personalización, engagement y creación de comunidad que el sector de los eventos lleva años intentando replicar.

El asistente quiere sentirse único

La época de los eventos para todos ha quedado atrás. Al igual que Tinder no muestra los mismos perfiles a todos sus usuarios, los asistentes esperan contenidos, recomendaciones y experiencias adaptadas a sus intereses. Ya no basta con segmentar por edad o profesión; las afinidades, objetivos y comportamientos son los nuevos datos de valor.

Las plataformas de networking impulsadas por inteligencia artificial ya permiten recomendar sesiones, expositores o contactos relevantes para cada participante. Porque, igual que en las citas, cuanto mayor es la afinidad, mayores son las posibilidades de éxito.

El evento empieza mucho antes del día D

Las aplicaciones de citas como Tinder saben crear expectación. Una notificación, un mensaje pendiente o un nuevo match bastan para mantener al usuario conectado. Los eventos también pueden generar esa tensión positiva a través de campañas previas, contenidos exclusivos, avances de ponentes o dinámicas en redes sociales.

La experiencia no debería comenzar cuando se abre el registro, sino semanas antes. Porque nadie llega frío a una primera cita.

El networking necesita química

Durante años, el networking ha dependido del azar. Sin embargo, las dating apps han demostrado que la tecnología puede facilitar encuentros con mayor potencial. Hoy existen herramientas capaces de poner en contacto a asistentes con intereses comunes y organizar reuniones uno a uno con objetivos concretos.

Se acabaron las conversaciones incómodas o las interminables videollamadas sin rumbo. Como en Tinder, se trata de encontrar el “match” adecuado.

El evento ya no dura tres días

Una de las grandes fortalezas de las aplicaciones de citas es que la relación continúa después del primer encuentro. En los eventos sucede algo parecido: cada vez cobra más importancia la construcción de comunidades activas durante todo el año.

Podcasts, grupos privados, newsletters o plataformas de contenidos permiten mantener viva la conversación y multiplicar el valor generado. El evento deja de ser una fecha en el calendario para convertirse en una relación a largo plazo.

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