La 16ª economía del mundo no es un país, es el MICE, y lo reivindica la asociación IdeMice

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El alcance y transversalidad económica del MICE confirma que no hablamos de una actividad marginal, sino de un segmento estratégico que mueve viajeros, inversión, empleo y actividad en destino, y que debe ser considerada a todos los niveles como parte del turismo”.
Iñaki Collado, presidente de IdeMice
Mucho más que llenar hoteles, un acelerador para las economías locales
Para IdeMice, una de las particularidades que define al turismo MICE es precisamente que su objetivo no es únicamente incrementar las pernoctaciones o llenar los establecimientos hoteleros. El verdadero valor de esta actividad reside en su capacidad para generar conocimiento, reconocer el talento, fortalecer relaciones profesionales, impulsar la innovación, crear oportunidades de negocio y transformar organizaciones.
La dimensión económica del MICE se extiende además por una amplia red de sectores. Transporte, alojamiento, restauración, tecnología, servicios profesionales y oferta complementaria forman parte de una cadena de valor que se ve beneficiada por la celebración de reuniones y eventos.
IdeMice considera que este efecto convierte al MICE en un acelerador económico para los destinos, al generar actividad, atraer inversión y favorecer el desarrollo de proveedores y empresas locales.
A ello se suma su capacidad para desestacionalizar la demanda turística y distribuir los flujos de visitantes, contribuyendo a que ciudades y regiones puedan mantener una actividad más equilibrada durante el año.
La captación de congresos, convenciones, ferias y viajes de incentivo se convierte así también en una herramienta de posicionamiento territorial. Los destinos compiten no solo por atraer visitantes, sino por convertirse en espacios capaces de reunir empresas, profesionales, conocimiento y talento.
El valor está en el encuentro
Desde IdeMice se reclama tanto a las administraciones públicas como al sector empresarial una visión más amplia de esta actividad. La asociación considera que el debate no debería centrarse en determinar si el MICE pertenece o no al turismo, sino en comprender qué valor añadido genera para los destinos y para la economía.
“El viaje es el soporte, pero el verdadero valor se produce en el encuentro, en las relaciones profesionales, en la transferencia de conocimiento y en la capacidad de atraer actividad de alto valor añadido”, sostiene Collado.
Por su propia naturaleza, el MICE mantiene además conexiones con ámbitos como la empresa, la ciencia, la innovación, la diplomacia y la inversión, lo que multiplica su impacto económico y territorial.
Con más de 3,2 billones de dólares de impacto global, el sector reivindica así una posición que va mucho más allá de las cifras de viajeros o de las noches de hotel. Para IdeMice, el MICE representa una combinación de turismo, economía, conocimiento e impacto territorial.






