El último piso de Casa Batlló que no conocías: la Tercera Planta ahora para eventos

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Tercera Planta es el último rincón de, posiblemente, uno de los edificios más visitados del mundo: es Gaudi, pero es también la fascinación que despierta su fantasiosa fisonomía. A diferencia de las otras plantas, la tercera ha llegado hasta hoy manteniendo un grado de autenticidad que sorprende ya que conserva la esencia de la vida doméstica de la primera década del siglo XIX en detalles con un encanto difícil de reproducir. Hoy se ha presentado este último rincón que pocos conocían y a partir de ahora estará disponible para encuentros y eventos en petit comité.

Una experiencia difícilmente reproducible
Como si te colaras: es la sensación que tienes cuando te pierdes por los rincones y pasillos de la casa. La sensación de intimidad, no solo por el espacio, sino por la cálida luz y los enrevesados pasillos puede dar mucho juego para eventos sorprendentes. Es habitual que en los briefings de muchas agencias la primera petición sea un espacio realmente único. Pues ahora existe, y se trata de una experiencia que no es exportable.
La apertura de este espacio ha sido posible tras tres años de restauración con un enfoque prácticamente arqueológico. Al retirar las múltiples capas añadidas a lo largo del siglo XX se ha revelado la arquitectura original de 1906 sorprendentemente intacta bajo estas intervenciones.



“Nos encontramos con una vivienda muy transformada, pero extraordinariamente completa bajo las capas posteriores. El proceso fue casi arqueológico: retirar, descubrir y recuperar lo que ya estaba allí” – Xavier Villanueva, arquitecto responsable de la restauración. El resultado es una recuperación rigurosa de la estructura original: carpinterías, estucos, pavimentos y sistemas constructivos concebidos por Gaudí han sido restaurados o reproducidos fielmente mediante técnicas artesanales.
Entre los hallazgos más relevantes destacan elementos decorativos ocultos durante más de un siglo, como estucos con motivos florales. También sobresale la recuperación de los techos ondulados originales y el descubrimiento de puertas recicladas adaptadas por Gaudí, incluida la recuperación de una maneta inédita hasta ahora en su obra.
En todo caso la idea no ha sido hacer un museo. Al contrario, la recuperación del espacio por parte de Paola Navone (OTTO Studio) incorpora una segunda capa de modernidad en un mix entre lo ecléctico y atrevido basado en el contraste desde la armonía. Respetando la estructura existente combina mobiliario, objetos y piezas artesanales de distintos contextos, algunas reinterpretadas específicamente para el proyecto.
“Al principio sentí que intervenir en Casa Batlló era casi imposible. Todo cambió cuando dejé de pensar en diseñar sobre Gaudí y empecé a imaginar que esta vivienda era mi propia casa en Barcelona. Desde ese momento, el proyecto se convirtió en una reapropiación natural del espacio: una forma de habitarlo hoy, combinando objetos, colores y materiales que dialogan con lo existente sin imponerse. Más que un interiorismo, es una manera de devolver la vida a la casa”– Paola Navone.






