Fira de Barcelona dispara su impacto económico por encima de los 6.100 millones de euros

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El estudio, elaborado por el Instituto de Economía de Barcelona de la Universidad de Barcelona, cifra además en 49.423 los puestos de trabajo equivalentes a jornada completa vinculados a esta actividad y sitúa el Valor Añadido Bruto en 2.960 millones de euros, el 1,02% del total de Cataluña. En otras palabras, uno de cada cien euros generados en la economía catalana tiene relación directa o indirecta con la actividad ferial.
Un multiplicador que explica la fuerza del sector
El informe aplica la metodología Input Output para medir efectos directos, indirectos e inducidos. El resultado es un multiplicador de 1,78. Cada euro de gasto vinculado a Fira de Barcelona se traduce en 1,78 euros de producción en la economía catalana.
Aquí es donde el sector MICE muestra su verdadera dimensión. No hablamos solo de alquiler de espacios o montaje de stands. Hablamos de cadenas de valor completas que se activan antes, durante y después de cada evento.
El 64,7% del impacto recae en los servicios. El comercio, transporte y hostelería concentran el 39,2 %. Las actividades profesionales, científicas y administrativas suman un 8,9 por ciento. En paralelo, un 30,4% impacta en la industria, con especial peso de la alimentación, la química y la fabricación de maquinaria.
Detrás de cada salón hay agencias, productores, montadores, técnicos audiovisuales, creativos, empresas de catering, transporte, seguridad, limpieza, azafatas, diseñadores y un largo etcétera que conforma el ecosistema real de nuestro sector.
El gasto que dinamiza la ciudad
Más de 2.418 millones de euros del impacto total proceden directamente del gasto de expositores y visitantes. En 2024 participaron 19.964 expositores directos, más de la mitad internacionales, y 1,8 millones de visitantes en los principales salones celebrados en los recintos de Montjuïc, Gran Via y el CCIB.
Este dato es clave para entender la calidad del turismo que genera el sector. Se trata de visitante profesional, internacional y desestacionalizado. Un perfil con mayor capacidad de gasto y con efecto tractor sobre la economía local.
El 53,4% del impacto total, es decir 3.283 millones de euros, responde a la creación de negocio atribuida a las empresas catalanas que participan como expositoras. Marca, contactos, contratos y ventas futuras que nacen en el entorno ferial y que después se traducen en facturación real.
Además, el propio funcionamiento de la institución supuso en 2024 una inyección directa de 442 millones de euros en compras, salarios, servicios e inversión.
Empleo y retorno fiscal
La actividad vinculada a Fira de Barcelona facilitó 49.423 empleos a tiempo completo. El 78,9 % corresponde a servicios. Casi la mitad se concentra en comercio, hostelería y restauración. También destacan las actividades profesionales, científicas y administrativas y el ámbito artístico y recreativo.
Para el sector de eventos esto supone estabilidad, especialización y profesionalización. No es empleo puntual, es estructura productiva.
El retorno fiscal tampoco es menor. La actividad generó más de 1.224,8 millones de euros en recaudación para la Hacienda pública en concepto de IVA, IRPF, Impuesto de Sociedades e Impuestos Especiales.
Recintos que crecen, impacto que se multiplica
El crecimiento no se detiene. La ampliación del recinto de Gran Via y la transformación de Montjuïc con motivo del centenario de la Exposición Internacional de 1929 marcan la hoja de ruta.
El futuro pabellón Zero en Gran Via aportará, a partir de 2027, un impacto económico adicional estimado en 675 millones de euros anuales. La nueva infraestructura incrementará un 25% la superficie del recinto y permitirá atraer nuevos eventos y ampliar los existentes.
En un contexto geopolítico incierto y con mercados cada vez más competitivos, el dato es revelador. El sector ferial no solo resiste, ¡escala!
Mucho más que cifras
Más allá de los números, el estudio subraya efectos difíciles de cuantificar, pero evidentes para quienes trabajan en esta industria. Atracción de inversión, impulso a sectores innovadores, proyección internacional de empresas y ciudad, generación de talento y cohesión social.
Cuando hablamos del impacto de Fira de Barcelona hablamos, en realidad, del impacto del conjunto del sector de eventos. De su capacidad para activar economías locales, conectar industrias globales y convertir el encuentro presencial en negocio tangible.
En un momento en que la conversación sobre el valor de los eventos sigue abierta, los datos ponen negro sobre blanco una realidad que el sector conoce bien. Las ferias no son gasto. Son inversión con retorno medible y estructural.








